miércoles, 23 de septiembre de 2020

Madre de la Luz

 Siempre me ha resultado curiosa una canción de Epica, Mother of Light (podéis escucharla y ver su letra aquí), por no quedarme nada claro de qué va. Su letra es muy ambigua: podría ser una canción sobre amor, sobre guerras, sobre creencias religiosas...así que, sintiéndome inspirado, he querido escribir un relato original que pudiera encajar con la letra de la canción. Vamos, que es un relato mío, pero inspirado por esta canción. Y espero haber conseguido algo productivo.


Diarios de Manfred de Haralem, 14º de junio del año de Nuestro Señor de 1232.

Escribo estas líneas pasando la noche en vela, sin poder dormir por el temor y la preocupación de lo que pasará por la mañana. Se avecina el combate y yo no estoy preparado. Creo que nunca lo he estado.

Algunos de los jóvenes se fijan en mí, y me piden consejo. Saben que combatí en la Quinta Cruzada. Creen que soy algo así como un guerrero veterano. Ellos nunca han estado de verdad en una guerra, y yo sí. Pero, ¿cómo les digo que no sé nada de las guerras? ¿Que ni siquiera sé por qué luchamos, por qué matamos? ¿Por fe, acaso? ¿Por lealtad? ¿En el nombre de Dios? ¿En el nombre de un rey?

Aún no saben lo que es la guerra. Pronto lo sabrán. Ver a los demás muriendo a tu alrededor, la sangre y los gritos… cuándo pienso en todas las vidas desperdiciadas por esta locura, me estremezco.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Tierra a la tierra

En esta escena de La Cosa del Pantano, Alan Moore escribe sobre la muerte, y joder, qué bien escribe siempre.


Si vistes de negro, extraños irritantes pero amables te tocarán el brazo para consolarte y te dirán que el mundo sigue girando.

Y tienen razón.

Por mucho que desees que se detenga.

Gira y hace que la granadina se derrame en el horizonte, envía rayos de oro a mi ventana y me despierto y me siento feliz durante tres segundos... hasta que lo recuerdo.

Gira y saca a la gente de la cama y la mete en su coche y la lleva a su oficina... una avalancha de pequeños hombres y mujeres que pasan por la vida...

...intentando no pensar en lo que les espera al final.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

La clínica del dr. Baermann: El doctor loco

 Último capítulo de La clínica del dr. Baermann.


Duisburg, Prusia. 5 de noviembre de 1888.

El pequeño Klaus correteaba alegre por el jardín de su casa. Al fin la había atrapado. La pequeña rata se retorcía en su mano, intentando escapar.

Klaus siempre se preguntaba cómo sería la gente por dentro. La única forma de saberlo era abrirles y mirar. ¿Dolería? Seguro que sí. Ojalá pudiera ser como aquel asesino de Londres del que hablaban tanto en los periódicos, según había oído comentar a sus padres. Él podía abrir a las personas y mirar por dentro, y nadie podía detenerle. Qué suerte.

Seguro que a Klaus nunca le dejarían mirar dentro de una persona. Pero tenía una rata. ¿Serían parecidas?

domingo, 13 de septiembre de 2020

Elvenpath

Hoy toca una canción bastante evocadora de Nightwish, un homenaje a la literatura de fantasía.


In the sheltering shade of the forest

Calling calming silence

Accompanied only by the full moon

The howling of a night wolf

And the path under my bare feet,

The Elvenpath

Hearing music from the deepest forest

Songs as a seduction of sirens

The elf-folk is calling me

Tapio, Bear-king, Ruler of the forest

Mielikki, Bluecloak, Healer of the ill and sad

Open the gate and let me follow the uncarven path

The way to the lands

Where as a hero I stand

The path where Beauty met the Beast

Elvenpath

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Memoria histórica

 Este relato fue publicado originalmente en la revista Axxón, muy recomendable, y quería recuperarlo. Me gustó escribir sobre temas que tenía pendientes y técnicas que tenía pendientes, como inventarme palabras nuevas como ejercicio futurista. La revista Axxón asignó al ilustrador Pedro Bel a este relato e hizo esta ilustración muy certera que veis aquí.

Granada, año 2431.

La periodista Inés Tejas desubió del aerotaxi que TVR había dispuesto para el holoportaje. El vistaje de las afueras de la poli de Granada resultaba impresionante, a pesar de que hacía unos meses se habían inundasionado de nuevo los niveles inferiores, cosa que estartaba a pasar con cada vez más frecuencia a causa de la descongelación del Ártico a pesar de los magnodiques.

Inés sacó su holograbador; bueno, el holograbador de TVR, técnicamente. Una revivida como ella difícilmente podía tener dinero para purchar su propio holograbador, era TeleVisiónRevivir quien le prestaba el equipo para sus holoportajes.

Se acercó al grupo, que tenía varias holopantallas desplegadas conectadas a escáneres de neutrinos.

—Hola—dijo—. Soy Inés, la periodista. Hablamos por holollamada…

—Ah, sí—uno de los excavadores desvió ligeramente la mirada de la holopantalla—. ¿Venías hoy? Me he despistado.

—Eh, sí, venía…

—Hmm, uno de esos canales para revividos, ¿no? Sin ofender.

—Sí, de TVR. Eso es.

Periodista y excavador se estrecharon la mano.

—Eh, bueno, entonces mejor te explico…

domingo, 6 de septiembre de 2020

Nieve, manzanas y cristal azogado

Hoy no toca un relato mío, hoy toca compartir uno de Neil Gaiman, va.




Nota de Neil Gaiman sobre este cuento: Esta es otro cuento que comenzó a vivir a través de The Penguin Book of English Folktales de Neil Philip. Estaba leyéndolo en la tina, y leí una historia que debía haber leído miles de veces antes. (Aún tengo la versión ilustrada que tenía a los 3.) Pera esa milésima primera lectura fue la que me hechizó, y comencé a pensar en la historia, de lo negro o a lo blanco y en la manera más anómala y retorcida posible. Se asentó en mi cerebro por algunas semanas y entonces, en un avión, comencé a escribir el cuento sin parar. Cuando el avión aterrizó, el cuento ya estaba avanzado en unos 3 cuartos, así que me registré en el hotel y me senté en una silla en una rincón de mi cuarto y seguí escribiendo hasta que terminé. Fue publicada por DreamHaven Press en un booklet de edición limitada a beneficio de la Comic Book Legal Defense Fund (una organización que defiende los derechos de la Primera Enmienda para los creadores, editores y vendedores de cómics). Poppy Z. Brite lo reimprimió en su antología Love in Vein II. Me gusta pensar en esta historia como en un virus. Una vez que la has leído, nuca podrás leer la historia original de la misma manera.

 

No sé qué clase de ser sea ella. Nadie lo sabe. Mató a su madre al nacer, pero eso no es suficiente para juzgar. Me llaman sabia pero estoy lejos de serlo, pues todo lo que pude vaticinar fueron fragmentos, momentos congelados atrapados en pilas de agua o en la fría superficie de un trozo de cristal azogado. Si hubiera sido sabia no habría tratado de cambiar lo que vi. Si hubiera sido sabia me habría inmolado antes de encontrarla, antes de haberlo atrapado a él. Sabia, y hechicera, es lo que ellos dicen; y yo había visto su rostro varonil en sueños y en superficies reflejantes durante toda mi vida: dieciséis años de soñar con él antes de que él atara su caballo junto al puente esa mañana y preguntara por mi nombre. Me ayudó a subir en su alto caballo y cabalgamos juntos hacia mi pequeña cabaña, mi cara sepultada en el oro de su cabellera. Él reclamó lo mejor que yo tenía; el derecho de un Rey, hablando con propiedad. Por la mañana su barba era de un rojo cobrizo, y lo reconocí, no como a un rey, porque no sabía nada de reyes en ese entonces, sino como mi amado. Él obtuvo todo lo que quiso de mí, el derecho de los reyes, pero volvió a mí al día siguiente y la noche después: su barba tan roja, su cabello del color del oro, sus ojos tan azules como el cielo en verano, su piel bronceada con el agradable tono del trigo maduro. Su hija era sólo una niña: de no más de cinco años de edad cuando llegué al palacio. Un retrato de su madre muerta colgaba en la habitación de la princesa, en su torre: una mujer alta, el cabello del color de un bosque obscuro, ojos del color de la nuez. Ella era de una sangre diferente a la de su pálida hija.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

El tesoro perdido

Adelanto de un proyecto que espero que vea la luz algún día.



En el corazón de la ciudad, en algún lugar entre las avenidas grises, la geometría y la angustia, había escondido un tesoro.

 

Era extremadamente difícil de encontrar, porque nadie daba toda la información: sólo algunas pistas eran dadas por separado, como pequeñas piezas de un puzzle.

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