miércoles, 18 de julio de 2018

Se vende: caridad


Recupero un artículo que escribí para Nueva Revolución (un medio por el que siempre es buena idea pasarse, por cierto).


Es un tema polémico. Ya en el Manifiesto Comunista, Marx y Engels definían la caridad como “socialismo burgués”, como una forma de mejorar muy ligeramente la calidad de vida de la gente que vive en la pobreza para tranquilizarles y que no se enfaden; dando por hecho que su enfado llevaría a una revolución en la que saldrían definitivamente de la pobreza. Ésta es una postura considerada como muy radical en la sociedad actual, y no resulta difícil ver por qué: es difícil no agradecer a quien destina parte de su dinero a causas sociales.

Me parece totalmente lógico, la verdad. Lo cierto es que creo que hay muchos tipos de caridad. Hay caridades menos generosas y más generosas (en cuyo caso estaríamos hablando de solidaridad, casi, que ya es otro término). Hay algunas más interesadas y menos desinteresadas. Hay caridades que ayudan a la gente, que calman la conciencia de quien las ofrece, que se venden bien y que quedan bien. Voy a hablar de unas cuantas recientes.

Hay ejemplos de caridad, como Amancio Ortega, que son ridículos por cantidad y por comparación. Por cantidad, porque al segundo hombre más rico del mundo, desembolsar unos cuantos miles de euros es el equivalente a que a cualquiera de nosotrxs se nos caiga un céntimo, uno, del bolsillo. Por comparación, porque podemos comparar con el resto de actos de su vida y nos encontramos a un hombre que ha conseguido su fortuna en Brasil o Bangladesh, pagando a niños, 90 € mensuales por 16 horas diarias (cifras de El Confidencial, 19 de agosto de 2011). Por eso, hay veces en que la caridad sólo es un escaparate para salir en los periódicos y vender más. Se invierte en publicidad como quien invierte en una campaña publicitaria.

miércoles, 11 de julio de 2018

La clínica del dr. Baermann: Los traficantes de órganos



9 de septiembre de 1932.
El vestíbulo de la clínica del dr. Baermann estaba lleno de médicos, enfermeras y celadores; una visión poco habitual, pues rara vez se reunía todo el personal. El director encabezaba la comitiva y ya estaba terminando su discurso.
-…así pues, dejándome de rodeos, es mejor que lo diga de una vez: gracias por estos 35 años de servicio, doctor Richter. Esta clínica quedará huérfana sin el médico que más tiempo lleva aquí. Le prometo que las nuevas generaciones sabremos cuidar de este lugar mientras usted disfruta de su jubilación.
Todo el personal irrumpió en aplausos. El dr. Richter, un hombre bajito e inquieto cuyo pelo ya era blanco, miraba de un lado a otro con gestos de agradecimiento, visiblemente emocionado.
-Le hemos comprado esto…
-Oh, no hacía falta, por Dios, no hacía falta.
Baermann le entregó un reloj de plata y los aplausos, gestos de emoción y apretones de mano se alargaron durante unos minutos más. Cumplido el ritual, finalmente, Richter se marchó acompañado por Ehrlich, que, siendo el único bedel en aquel momento, se había ofrecido a llevarle las maletas hasta el coche que le esperaba fuera de los terrenos de la clínica.

domingo, 8 de julio de 2018

¿No estás escribiendo?


Parece buen momento para dejar por aquí una de las mejores escenas de El lado oscuro del corazón, una obra maestra de la filmografía de Eliseo Subiela, en la que la Muerte hace una visita a Oliverio. Escena también bastante conocida por el sampleo de unas cuantas frases en la canción Pura droga sin cortar, de Violadores del Verso.


Muerte: —¿No estás escribiendo?
Oliverio: —Estoy con mi tren. ¿Te gusta? Lo acabo de comprar. Tuve varios, pero los fui perdiendo en las mudanzas.
M: —¿Y desde cuándo no escribes nada?
O: —Estuve de viaje.
M: —Quizá ya no tengas nada que decir. O quizá comenzaste a darte cuenta que soy la mujer más importante de tu vida. O quizá decidiste quedarte en silencio para que yo te dicte mis palabras.
O: —Tus palabras. Puede ser que sirvan para redactar un comunicado militar, pero un poema…

miércoles, 4 de julio de 2018

Libreta de trabajo I

Acabada la Cosa Kostra, toca nueva sección del blog: iré subiendo la libreta que tuve en cierto trabajo. El hecho de que fuera un trabajo bastante malo, con malas condiciones laborales, en la que todos los jefes se llevaban mal entre ellos así que imaginad con lxs trabajadorxs y que tampoco aportara nada a la sociedad hizo que me entretuviera haciendo garabatos y apuntes en una libreta siempre que tenía ocasión. La mayor parte de la libreta no es aprovechable, pero he pensado que podría ser curioso subirla entera, para que se vean las cosas que pasan por mi mente.


Tocaba renovar el mítico dibujo.


Lo mantengo.

domingo, 1 de julio de 2018

Me sirve y no me sirve

Va, hoy toca uno de mis poemas favoritos, de Benedetti, que siempre es buen momento para recomendarle.


La esperanza tan dulce,
tan pulida, tan triste,
la promesa tan leve,
no me sirve.
No me sirve tan mansa la esperanza

La rabia tan sumisa,
tan débil, tan humilde,
el furor tan prudente
no me sirve.
No me sirve
Tan sabia tanta rabia.

El grito tan exacto
si el tiempo lo permite,
alarido tan pulcro
no me sirve.
No me sirve tan bueno
Tanto trueno

miércoles, 27 de junio de 2018

La Cosa Kostra: Capítulo XXXV


Y, por fin, capítulo final.


Cris estaba en el Gudari cuando Spank –soldado bajo el mando de González; previamente, bajo el mando de Celaya- la llamó. Tomándose el tiempo justo para dejar la cerveza en la mesa, rebuscó en su riñonera y sacó el móvil.

—¿Sí?
—Les tengo. Estaba vigilando el bar y han pasado a cobrar.
—¿Dónde estás?
—En la calle ésta entre el metro de Abando y Jardines de Albia, ¿sabes? Van a Jardines de Albia.
—Vale, les alcanzo por ahí. Sigue diciéndome. Y no les sigas muy de cerca.

Cris colgó y emprendió el camino a paso ligero. Aquellos impostores, haciéndose pasar por miembros de la Cosa Kostra para extorsionar a los mismos fachas, llevaban semanas siendo un problema; pero la vigilancia por fin había dado frutos.

miércoles, 20 de junio de 2018

Reflexiones chorras: Amor y muerte


No es ningún secreto que dos de los temas más explorados en la literatura y la narración de historias son el amor/sexo (para hablar de ello en lineas tan generales me parecen sinónimos, no veo la necesidad de distinguir si no se examinan de cerca) y la muerte. De hecho, habrá quien diga que son los dos únicos temas de los que de verdad se habla en la narración de historias.

Las historias necesitan amor y muerte para avanzar, y, de hecho, muy a menudo combinan ambos temas. Desde la Biblia hasta Hamlet, pasando por Casablanca o por las canciones que cuenten una historia, son dos temas repetidos hasta la saciedad, y, sin embargo, en mayor o menor medida, siguen cautivando.
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