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miércoles, 7 de diciembre de 2022

Reseña de Jerusalén, de Alan Moore (edición corregida)

 


En su momento, hice una reseña sobre Jerusalén, la monstruosa obra de Alan Moore, cuando salió la edición española (http://kallixti.blogspot.com/2020/01/resena-de-jerusalen-de-alan-moore.html). Como quizá sepáis, la edición estaba mal corregida, por no haber dado tiempo suficiente a que el traductor, José Torralba, acabara su obra. En un ejercicio de honradez, al menos, a quienes habíamos comprado la primera edición, la editorial Minotauro nos envió sin coste alguno la edición bien corregida que salió posteriormente. Después de recibir esta edición (con el estuche un poco roto, pero no pasa nada, porque puedo usar el estuche de la edición mal traducida), creo que tengo que reseñar también ésta.

Así pues, intercalaré párrafos de la reseña anterior con nuevas apreciaciones correspondientes a la edición corregida. Esto podría quedar raro, por mezclar cosas escritas cuando estaba leyendo la novela por primera vez con cosas escritas ahora, pero eh, precisamente leer algo que transcurre en distintos momentos del tiempo mezclándose parece muy adecuado para una reseña de Jerusalén.

La intención es que la reseña no tenga demasiados spoilers. Digo “no demasiados”, pero serán inevitables algunos, así que supongo que si alguien está interesado en leerla no le interesará leer más que unos párrafos de esta reseña. Sin embargo, la complejidad de esta obra, su asombrosa extensión y la importancia que podría tener para la literatura -aunque seguramente no llegue a tenerla-, por su originalidad, me lleva a pensar que esta reseña podría interesar incluso a gente que ya haya decidido que no quiere leer Jerusalén. Simplemente... a modo de reseña de un hito. Escribir esta novela tiene tanto mérito y es un asunto tan curioso que creo que puede llegar a ser interesante leer sobre ella, sólo para saber lo que se puede llegar a hacer juntando palabras. A su vez, en la reseña original, traté de no leer otras reseñas o explicaciones de esta obra para así poder decir sólo lo que yo interpreto de ella, sólo lo que me parece a mí, con mi bagaje cultural y mi conocimiento previo de otras obras de Moore. De esta forma no me dejé influir por otras interpretaciones; en esta nueva versión de la reseña pues ya es inevitable, claro, ya he leído otras.

Al empezar, Jerusalén recuerda principalmente a James Joyce, dada su extraordinaria habilidad para convertir actos cotidianos en una gran obra de la literatura (destaca en ese aspecto Ulises, claro). De hecho, sabemos que el planteamiento es similar al de Ulises, al escribirse los capítulos en estilos literarios distintos. El punto de vista inicial es el de una niña de 5 años, lo que recuerda a otra novela de Joyce, Retrato del artista adolescente. Sin embargo, la manera en la que Moore se mete en el cerebro de la niña y explica con lenguaje complicado los pensamientos de una niña (asustándose porque las tiendas están cerradas, tratando de recordar cuál era el camino, etc) recuerda más a otra obra anterior de Moore, El amnios natal.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

La estantería: Algunas recomendaciones literarias (I)

Pues siendo este un blog bastante centrado en la literatura, he pensado que no quedaría mal añadir los vídeos de La estantería, con recomendaciones literarias.

domingo, 6 de septiembre de 2020

Nieve, manzanas y cristal azogado

Hoy no toca un relato mío, hoy toca compartir uno de Neil Gaiman, va.




Nota de Neil Gaiman sobre este cuento: Esta es otro cuento que comenzó a vivir a través de The Penguin Book of English Folktales de Neil Philip. Estaba leyéndolo en la tina, y leí una historia que debía haber leído miles de veces antes. (Aún tengo la versión ilustrada que tenía a los 3.) Pera esa milésima primera lectura fue la que me hechizó, y comencé a pensar en la historia, de lo negro o a lo blanco y en la manera más anómala y retorcida posible. Se asentó en mi cerebro por algunas semanas y entonces, en un avión, comencé a escribir el cuento sin parar. Cuando el avión aterrizó, el cuento ya estaba avanzado en unos 3 cuartos, así que me registré en el hotel y me senté en una silla en una rincón de mi cuarto y seguí escribiendo hasta que terminé. Fue publicada por DreamHaven Press en un booklet de edición limitada a beneficio de la Comic Book Legal Defense Fund (una organización que defiende los derechos de la Primera Enmienda para los creadores, editores y vendedores de cómics). Poppy Z. Brite lo reimprimió en su antología Love in Vein II. Me gusta pensar en esta historia como en un virus. Una vez que la has leído, nuca podrás leer la historia original de la misma manera.

 

No sé qué clase de ser sea ella. Nadie lo sabe. Mató a su madre al nacer, pero eso no es suficiente para juzgar. Me llaman sabia pero estoy lejos de serlo, pues todo lo que pude vaticinar fueron fragmentos, momentos congelados atrapados en pilas de agua o en la fría superficie de un trozo de cristal azogado. Si hubiera sido sabia no habría tratado de cambiar lo que vi. Si hubiera sido sabia me habría inmolado antes de encontrarla, antes de haberlo atrapado a él. Sabia, y hechicera, es lo que ellos dicen; y yo había visto su rostro varonil en sueños y en superficies reflejantes durante toda mi vida: dieciséis años de soñar con él antes de que él atara su caballo junto al puente esa mañana y preguntara por mi nombre. Me ayudó a subir en su alto caballo y cabalgamos juntos hacia mi pequeña cabaña, mi cara sepultada en el oro de su cabellera. Él reclamó lo mejor que yo tenía; el derecho de un Rey, hablando con propiedad. Por la mañana su barba era de un rojo cobrizo, y lo reconocí, no como a un rey, porque no sabía nada de reyes en ese entonces, sino como mi amado. Él obtuvo todo lo que quiso de mí, el derecho de los reyes, pero volvió a mí al día siguiente y la noche después: su barba tan roja, su cabello del color del oro, sus ojos tan azules como el cielo en verano, su piel bronceada con el agradable tono del trigo maduro. Su hija era sólo una niña: de no más de cinco años de edad cuando llegué al palacio. Un retrato de su madre muerta colgaba en la habitación de la princesa, en su torre: una mujer alta, el cabello del color de un bosque obscuro, ojos del color de la nuez. Ella era de una sangre diferente a la de su pálida hija.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Top 100 cómics (1-20)

Vamos a hacer una programación especial, que ya que elaboré esta lista para otro proyecto, puedo reciclarla. Así que durante dos semanas publicaré, dividida en cinco partes, la lista de los que considero los 100 mejores cómics de la Historia, con una breve reseña de cada uno y por qué es merecedor de ese puesto. No guardan ningún orden lógico entre sí; es decir, el número 17 no tiene por qué ser necesariamente mejor o peor que el 94. Sólo están vagamente agrupados por los personajes que aparecen en ellos. Así que aquí van:

1. Watchmen (1-12): Alan Moore-David Gibbons (1986-1987)



La deconstrucción definitiva del cómic de superhéroes hizo famoso a Alan Moore. Usando personajes basados en los superhéroes de la Charlton, se crea una obra extremadamente compleja llena de técnicas revolucionarias, pequeños detalles, una curiosa estructura de viñetas (por ejemplo, el número 5, “Terrible simetría”, tiene una estructura simétrica)…

2. Promethea (1-32): Alan Moore-JH Williams III (1999-2005)



A lo largo de 32 números –tantos como puntos hay en la Cábala judía-, se desarrolla un cómic, protagonizado mayormente por mujeres, que sirve para explicar detalladamente las ideas místicas de Moore. Una joya impresionante y un canto a la vida y a la imaginación.

sábado, 5 de octubre de 2013

Muerte

Mi imagen favorita de la Muerte de Neil Gaiman, que también es uno de mis personajes de ficción favoritos. Y, ya puestos, una de mis imágenes favoritas.


Consigues lo que todo el mundo consigue.
Consigues una vida.
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