miércoles, 27 de febrero de 2019

La polémica del domingo

Rescatando un artículo que escribí para Nueva Revolución. Ya, ya sé que últimamente rescato muchas cosas. Procuraré sacar más material inédito, va.





El domingo pasado (11 de febrero de 2018, para situarnos), Javier Marías escribía un artículo cargando contra las feministas, el movimiento #MeToo y las denuncias por haber sufrido acoso sexual. Como era de esperar, el artículo despegó una serie de polémicas y discusiones a lo largo del día, y a base de posiciones a favor y posiciones en contra, es de suponer que Marías consiguió un buen número de visitas.

Con bastante seguridad, podemos intuir que eso es lo único que pretendía. El artículo de Marías estaba calculado al milímetro; carente de contenido real o de reflexiones serias, basado sólo en la provocación. Pero no una provocación contra el status quo, sino una provocación bien calculada basada en una polémica que divida la opinión en mitades más o menos iguales, para asegurarse de que hay mucha gente a favor y mucha gente en contra que pueden alargar el debate durante todo el día.


La estrategia es fácil de identificar porque responde a un patrón calculado para poder ganar visitas, que se traducen a dinero. Los domingos son días de pocas noticias, en los que impera el tedio y la gente tiende a quedarse en casa más que cualquier otro día de la semana: unas condiciones perfectas para que se puedan entretener debatiendo una polémica que se les ofrezca.

Desde que me señalaron esto, no puedo evitar fijarme siempre en un patrón bien claro cada vez que un escritor lanza una columna destinada únicamente a provocar. Es frecuente que carguen contra el feminismo, por ser éste una serie de reivindicaciones que ya asume una buena parte de la sociedad, lo suficiente como para tener esas dos mitades que necesitan para que haya enfrentamientos y se generen más visitas. Pero puede tratarse cualquier otro tema, siempre que cumpla esas condiciones.

Hagamos un pequeño repaso a polémicas de domingo para hacernos una idea de cómo identificar esta estrategia:

-Sánchez Dragó afirma que con Franco se vivía mejor.
-Pérez Reverte se queja de que le llaman machista por abrir la puerta a una mujer con caballerosidad.
-Félix de Azúa dice que Ada Colau debería estar vendiendo pescado, lo que genera al día siguiente un artículo de Arcadi Espada defendiéndole.
-Pérez Reverte afirma que la sociedad está acomplejada por el feminismo.
-Sánchez Dragó carga contra los turistas chinos.
-Javier Marías dice que Gloria Fuertes está terriblemente sobrevalorada y que, de hecho, se la lee sólo por ser mujer.
-Pérez Reverte carga contra las profesoras que llevan hiyab.
-Antonio Navalón carga contra los millennials.
-Pérez Reverte relata como él y unos amigos cenaron en el mismo restaurante que Cristina Hendricks y fantaseaban con acosarla sexualmente y agredir a su novio.
-Javier Marías afirma que las feministas “son las nuevas monjas”.

Todos estos artículos destinados únicamente a levantar polémica fueron publicados en domingo (en el caso de Félix de Azúa, sus declaraciones fueron hechas el sábado y el artículo de Arcadi Espada el domingo).

Con una predominancia de figuras como Pérez Reverte, Sánchez Dragó o el propio Javier Marías, también podemos establecer cierto perfil del escritor que se presta a este tipo de polémicas.

El perfil de nuestro protagonista es el de un escritor de edad mediana tirando a avanzada, no perteneciente a ninguna minoría (por supuesto, cargar contra el feminismo, contra turistas chinos o contra el yihab sería más improbable de no ser un hombre blanco cis-heterosexual adinerado) y, muy importante, en declive o ya venido a menos.

Esto es importante porque determina la necesidad de prestarse de esta forma  a devaluar la calidad de sus artículos a cambio de redirigir visitas al periódico o medio en cuestión para el que trabajen. Y ojo, pueden seguir teniendo más o menos éxito (Reverte, por ejemplo, sigue teniendo bastante y vendiendo una cantidad notable de libros): la cuestión es que no tienen tanto como tenían antaño y/o su nombre ya no suena tanto.

Es posible –o no- que estos escritores ni siquiera piensen así, ni siquiera crean sinceramente lo que escriben en este tipo de artículos. Al fin y al cabo, están haciendo un trabajo por encargo, y  no les van a pagar por ser sinceros y contar lo que piensan sino por conseguir muchas visitas en la web en cuestión gracias a la polémica que desatan. No tienen la necesidad de decir lo que piensan.

En resumidas cuentas, os invito a mirar el calendario cada vez que un escritor de estas características vuelva a desatar una polémica de estas características. Muy probablemente sea domingo; y la polémica, un señuelo de colores agitado por un escritor que es a la vez titiritero de su artículo y títere de los medios que necesitan un hueco que llenar.

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