Hablar de las drogas como un elemento
alienante es un tema bastante aceptado en movimientos subversivos
(anticapitalistas y antifascistas, en definitiva) y, sin embargo, la amplia
variedad de discursos a menudo lleva a confrontaciones. Entre todos estos discursos,
es difícil encontrar un consenso en un punto medio: comparando posturas, será
fácil encontrar que alguien subestima los problemas que pueden causar las
drogas desde su perspectiva, mientras que desde otra perspectiva alguien los
está sobrevalorando. Es posible incluso, y
lo digo como crítica constructiva, que ese afán de “ser más
revolucionario que nadie” que sin duda todos conocemos lleve a hablar sobre las
drogas por encima de la información que se tiene, cometiendo así errores por
falta de conocimiento.
Escribiendo este artículo no puedo
dar respuestas definitivas; pero sí puedo señalar algunos hechos y los
argumentos y contraargumentos que derivan hacia una postura u otra, para que
los entendamos mejor. En primer lugar, tratando la cuestión principal, creo que
debemos partir de una afirmación: sí, las drogas pueden alienar a la clase
obrera y hacer que no quieran o puedan centrarse en luchar por los derechos
sociales.
En base a esto, podemos decir, al
menos, que el capitalismo usa las drogas para alienar a la clase obrera. El
“usa” es el verbo adecuado para esa frase, puesto que no podemos decir que la
finalidad propiamente dicha de las drogas, el motivo por el que existen, sea la
alienación. En el extremo del discurso tendríamos que las drogas son una
creación del capitalismo, cosa que he llegado a leer y que no puedo secundar en
absoluto: sabemos que las drogas son mucho más antiguas que el capitalismo y,
de hecho, probablemente más antiguas que la propia Humanidad. Esto lo sabemos
porque se puede observar a una gran variedad de animales en su hábitat natural
que, una vez satisfechas sus necesidades básicas y si no perciben amenazas a su
alrededor, se decantan por comer frutos fermentados antes que frescos: es
decir, cuando no tienen nada mejor que hacer, a los animales les gusta
emborracharse.








