martes, 13 de febrero de 2018

Top 100 cómics (41-60)

Lo habíamos dejado aquí: http://kallixti.blogspot.com.es/2018/02/top-100-comics-21-40.html


41. Solanin (1-2): Inio Asano (2005-2006)



La rutina. El día a día. Esa sensación de que tienes todo lo que necesitas, pero por algún motivo no eres feliz. ¿Es posible ser feliz? Solanin trata, quizá, sobre una especie de distimia existencial. Sobre esa sensación de que falta algo en tu vida. Los personajes reflejan bastante bien el cambio que supone entrar a la vida adulta sin rumbo, sin objetivos.

42. Uncanny X-Men de Chris Claremont (94-279): Chris Claremont-John Byrne (1975-1991)


En una época en la que la Patrulla-X se iba a pique, Claremont decidió cambiar radicalmente la serie con una formación nueva. Manteniendo sólo a Cíclope y a Xavier, introdujo a Ave de Trueno, Fuego Solar, Coloso, Banshee, Lobezno, Rondador Nocturno y Tormenta. Las historias de esa época son aventura en toda su expresión: la Tierra Salvaje, la separación de los grupos, Mésmero, Fénix y Fénix Oscura, Kitty Pryde, Cíclope naufragando en la isla privada de Magneto y otros elementos dejaron un inolvidable sabor de boca. El tono fue cambiando, no tan imaginativo quizá pero igualmente lleno de calidad. Pronto, los mutantes tenían tanto éxito que un grupo con una formación única, como los 4 Fantásticos, había pasado a tener media docena de subgrupos con seis o siete miembros cambiantes. Cuando Claremont dejó la serie, la franquicia mutante era algo totalmente distinto.

43. X-Men: Dios ama, el hombre mata (Marvel Graphic Novel 5): Chris Claremont-Brent Anderson (1983)


El bien y el mal son cuestionados cuando el supervillano por excelencia del mundo mutante, Magneto, resulta ser un aliado contra la intolerancia y el odio del reverendo William Stryker, que está movilizando a la sociedad para odiar a los mutantes. Los personajes y sus matices morales son tratados excelentemente en esta obra que también tiene una estructura muy cuidada (veáse, por ejemplo, las pesadillas del profesor Xavier, con alegorías visualmente impresionantes y una organización de las viñetas que ayuda mucho a remarcarlas).

44. X-Men: Las guerras asgardianas (New Mutants EP 1 & X-Men Annual 9): Chris Claremont-Ann Nocenti (1985)


En sólo dos números vemos un cruce muy interesante entre los Nuevos Mutantes y la Patrulla-X, en aquellos tiempos en los que este tipo de cruces no abundaban tanto como ahora. Resulta interesante que Claremont y Nocenti ambienten esto en los Nueve Mundos asgardianos, un rincón del Universo Marvel habitualmente bastante alejado del mundo mutante. Y, sin embargo, consiguen hacer de este escenario un lugar muy interesante, sin recurrir a Thor y recurriendo a pocos de sus secundarios, pero presentando a muchos personajes nuevos, desde enanos hasta licántropos, a los que no estamos tan acostumbrados. El dibujo también ayuda mucho.

45. X-Factor, 2ª etapa de Peter David (vol.3 1-262): Peter David-Pablo Raimondi (2005-2014)


Curiosamente es en esta segunda etapa donde David destaca más, con buena parte de los personajes sustituidos por otros y el planteamiento muy cambiado, de una agencia gubernamental a una agencia de detectives. A David le dejan aquí personajes menores de Marvel con los que tiene más manga ancha, y lo hace bien, lo hace muy bien. Ese Madrox detective noir. Layla Miller, que sabe cosas. Una Theresa Rourke que no puede admitir la muerte de su padre porque, total, todos los superhéroes resucitan o se descubre que quien había muerto era un clon y un skrull. La escena del bebé. Darwin, Loba Venenosa y la trama asgardiana (recuperada directamente, claro, de Las guerras asgardianas), el Dr. Muerte, profundizar en orígenes poco claros hasta el momento como el de Madrox o el de los XSE y el futuro alternativo de Bishop… de lo más entretenido que ha dado Marvel en este siglo.

46. Lobezno: Honor (Wolverine 1-4): Chris Claremont-Frank Miller (1982)


Cuando Claremont introdujo a Lobezno en la Patrulla-X, éste era un supervillano de Hulk sin la menor importancia. Dotarle de cierto carisma y un pasado complejo e interesante hizo que fuera interesando a los lectores. Esta obra son los primeros cómics en solitario de Lobezno, y su calidad le llevó a convertirse en uno de los personajes más conocidos y vendidos de Marvel.

47. Lobezno: Arma-X (Marvel Comics Presents 72-84): Barry Windsor-Smith (1991)


Arma-X sería el primer intento de reunir los retazos del pasado de Lobezno. Conocíamos ya el programa, que le implantaron huesos de adamantium… conocíamos lo que hicieron con él, básicamente. Pero no cómo. Y fue muy acertado descubrir el cómo de la mano del exquisito dibujo de Barry Windsor-Smith.

48. Lobezno: Old Man Logan (Wolverine 66-72): Mark Millar-Steve Mc Niven (2008-2009)


La que probablemente sea la mejor historia de Lobezno en las últimas décadas está fuera de la continuidad actual, transcurriendo en un futuro postapocalíptico en el que Mad Max y Sin perdón se dan la mano para formar la historia de un Logan granjero que ha jurado no volver a sacar sus garras, pero que necesita participar en un extraño viaje de contrabando junto a Ojo de Halcón para poder alimentar a su familia. Como veremos más adelante en Ultimates, Millar a menudo depende de referencias cinematográficas, pero las combina con mucha elegancia para crear un mundo muy interesante que aprovecha referencias a buena parte del Universo Marvel para crear elementos tan interesantes como la Caída del Martillo, la crisis de los topoides, las luchas de dinosaurios, la banda de los Hulks o el Cráneo Rojo aburrido y hastiado sin enemigos a los que combatir.

49. Deadpool de Joe Kelly (1-33): Joe Kelly (1997-1999)


Creado como un producto nacido de los 90, juntando el factor curativo de Lobezno con armas muy grandes y una extraña psicopatía, Deadpool no prometía mucho. Entonces Joe Kelly introdujo sus debates morales, y Al la Vieja, y Comadreja. Y L, L & L, el Mesías y el Mithras en medio de debates morales, T-Ray, la reaparición de personajes como el Dr. Bong, la amistad con Bullseye y ese final bordando la tragicomedia. Entonces, Deadpool empezó a tener potencial.

50. Deadpool’s secret Secret Wars (1-4): Cullen Bunn-Matteo Lolli (2015)


En los años 80, Marvel lanzó su primer maxicrossover, las Secret Wars, en el que los principales superhéroes y supervillanos fueron transportados a un planeta lejano a combatir entre ellos. Lo que no sabíamos hasta ahora es que Masacre fue uno de ellos. Este ejercicio de retrocontinuidad revisa de forma muy precisa las Secret Wars, añadiendo emocionantes batallas y momentos cómicos de los que no sabíamos nada… y lo mejor es que todo encaja a la perfección.

51. Kill your boyfriend: Grant Morrison-Phillip Bond (1995)


Eres una chica atrapada en un instituto aburrido, con un novio aburrido, a la que le espera un futuro muy, muy aburrido. Tal vez sea hora de optar por la solución radical: matar a tu novio y darte a la fuga con un joven delincuente. En una loca persecución, los momentos cómicos se dan la mano con reflexiones profundas sobre la búsqueda de identidad que implica especialmente la adolescencia pero, en general, toda la vida. Una extraña tropa de estereotipos anarquistas de todo tipo (el punk, el nihilista, el libertino…) se unen a los protagonistas mientras el resto de la sociedad y las figuras de autoridad se ponen en su contra.

52. Conan the Barbarian de Roy Thomas (1-115): Roy Thomas-Barry Windsor Smith (1970-1980)


En primer lugar, cabe decir que en un principio este cómic no destaca por su originalidad, al ser una adaptación de los relatos de Conan el Bárbaro de Robert E. Howard. Sin embargo, según avanza la serie, Thomas se va desenvolviendo mejor, mezclando partes adaptadas con otras historias de su propia creación; alguna de ellas muy interesante, como el encuentro con Elric de Melniboné, con la colaboración de Michael Moorcock. A eso hay que sumar que, cuando se une Windsor-Smith a la serie, cualquier historia es disfrutable con un dibujo tan detallista y estilizado.

53. JLA vs. Avengers (1-4): Kurt Busiek – George Pérez (2003-2004)


No tiene, naturalmente, una trama enrevesada, grandes sorpresas ni puede manejar a los personajes a su gusto: al fin y al cabo, se trata de uno de los cómics más comerciales posibles y tiene que ser prescindible en la continuidad, al juntar a los dos principales supergrupos de Marvel y DC. Sin embargo, Busiek lo hace bastante bien, manejando correctamente a todos los personajes, dando momentos épicos (como Superman con Mjolnir y el escudo del Capitán América) e introduciendo una enorme cantidad de referencias al pasado de ambos supergrupos. Al dibujo está, además, George Pérez, conocido por su habilidad para juntar el mayor número posible de personajes sin que las viñetas lleguen a parecer sobrecargadas.

54. Thor de Simonson (337-382): Walter Simonson-Sal Buscema (1983-1987)


Sin pretender abarcar cambios trascendentales en el personaje, y recuperando la línea de aventuras de Thor tanto aprovechando mitología nórdica como supervillanos comunes, el nivel de esta etapa es muy alto. Los elementos van siendo introducidos con mucha precisión y cuidado, de manera que, por extraños que resulten, terminan siendo perfectamente coherentes: el último vikingo, Malekith y el Cofre de los Antiguos Inviernos, Thor, Odín y Loki unidos contra Surtur, el Ejecutor protegiendo el paso de Hel con rifles de asalto, Bill Rayos Beta, Thor convertido en rana… Mención aparte, el mérito de darle protagonismo a personajes asgardianos de relleno que no lo habían tenido en 20 años.

55. Iron Man: El demonio en una botella (120-128): David Michelinie-Bob Layton (1979)


Siendo una de las sagas más recordadas de Iron Man, El demonio en una botella ayudó en gran medida a definir al personaje. Apoyándose además en una trama de conspiraciones y de supervillanos algo olvidados por la editorial, esta saga combina las tramas de acción con la autodestrucción personal de Tony Stark y sus problemas con el alcoholismo. Así, tanto en su faceta de Stark como de Iron Man, se enfrenta a una de las etapas más duras de su carrera, en donde la adicción queda muy bien retratada.

56. The Ultimates vol.1 (1-13): Mark Millar-Bryan Hitch (2002-2004)


Puestos a actualizar a los Vengadores, Millar partió de un concepto básico: que no fueran superhéroes, sino supersoldados, un equipo de élite de SHIELD. Concepto quizá robado del Authority de Warren Ellis, pero que funciona lo bastante bien independientemente. Con un dibujo extremadamente detallado de Hitch y con una importante influencia cinematográfica (sin ir más lejos, esos Ojo de Halcón y Viuda Negra que parecen sacados de Matrix), se desarrolla el enfrentamiento de los Ultimates contra los chitaurii. Esta miniserie terminaría siendo la principal influencia de la película de los Vengadores estrenada una década después.

57. The Ultimates 2 (1-100): Al Ewing-Travel Foreman (2016-2017)


Recuperando la esencia tradicional de científicos aventureros del pulp o de los 4 Fantásticos, se forma el grupo Ultimates, en principio nada que ver con el anterior. Por cierto, formados por la Pantera Negra, la Maravilla Azul, la Capitana Marvel, Ms. América y Espectro, ninguno de sus miembros es un hombre blanco. Este supergrupo se centra en solucionar grandes problemas intentando evitar la violencia, y a una escala cósmica que sirve para organizar el Universo Marvel y resolver grandes incógnitas y errores, de la misma forma que la Trilogía X. Así, vemos como la gravedad de los eventos cambia la escala cronológica de algunos hechos, así como se retoma el origen de Galactus, que no se había tocado en 40 años, para darle una solución obvia. Muy interesante.

58. Tomorrow Stories (1-12): Alan Moore-varios (1999-2002)


En cada número de Tomorrow Stories se ofrecen cuatro historias de cuatro personajes distintos, cada uno con su propio estilo y temática, imitando así las viejas revistas de comics de décadas atrás.
-First American es una sátira sobre un superhéroe muy patriota, a partir del cual se satiriza la realidad de EEUU.
-Greyshirt es un homenaje al Spirit de Eisner en todos sus aspectos, tanto en la temática como en el estilo de dibujo, de rotulación, las técnicas usadas, etc.
-Cobweb ya es totalmente experimental. Cada historia es distinta: a veces es sátira, otras de género negro, otras veces erótico.
-Jack B. Quick es nuevamente humor, en este caso jugando con la ciencia y con las leyes de la física. Las historias de Jack B. Quick se sustituyen al cabo de algunos números por las de Splash Brannigan.
-Splash Brannigan, finalmente, es una sátira sobre la industria del comic.

59. Greyshirt: Indigo Sunset (1-6): Rick Veicht (2001-2002)


Recuperando a Greyshirt de las páginas de Tomorrow Stories, Rick Veicht maneja su universo en una historia previsible pero bastante bien hilada. Presente y pasado se entremezclan también con artículos periodísticos y relatos cortos a manos de otros autores. Los homenajes al Spirit de Eisner continúan siendo constantes. Oh, y recupera al Gorila Llorica de Promethea.

60. Los surcos del azar: Paco Roca (2013)


Contada siguiendo el estilo de Maus (una parte del relato en presente que se centra en el autor entrevistando a una persona, y la otra parte en pasado contando el relato de dicha persona), Los surcos del azar nos devuelve a una de las historias más injustamente olvidadas del siglo XX, la de la Nueve. Lucharon en la Guerra Civil y perdieron, fueron exiliados a Argelia y encarcelados, liberados y lucharon en África, desde donde partieron a Francia a luchar otra vez y tomaron París. La Nueve encadenó la Guerra Civil y la II Guerra Mundial luchando contra el fascismo sin cesar, y el relato de uno de sus supervivientes es estremecedor.

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