[Es la continuación de Cenicienta
la kostra. No os perdáis el futuro lanzamiento de Blancanieves la kostra, la
emocionante historia de una muchacha adicta a la farlopa que vive en una
chabola con siete enanos]
Ariel, la pobre sirenita, vivía
indignada con el mundo y bastante amargada por el hecho de no tener coño.
Básicamente, se sentía como si hubiera sido diseñada por un autor machista que
exponía mediante ella las fantasías de la época: una mujer que sólo servía para
dar placer, no para recibirlo.








