10- Cuentos de Tokio (1953)
Quizá una película adelantada a su tiempo, dado cómo han aumentado tanto la esperanza de vida como el individualismo desde 1953; casi sirve mejor para definir nuestro tiempo que el tiempo en el que se rodó, y es brillante. Desde el costumbrismo y unos personajes que, sin excesos, cumplen perfectamente su papel y muestran una profundidad y un realismo notables, la película narra con gran acierto la soledad que sienten los ancianos. No hay maniqueísmos, no se trata de una familia de hijos despiadados que buscan abandonar a sus mayores a la suerte: nada de eso, es algo mucho más elaborado y creíble, más cercano a la realidad. Muy recomendable.9- La strada (1954)
“Todo en esta vida tiene un propósito, incluso esta piedra […] Porque si esta piedra no tiene sentido, entonces nada lo tiene. Al menos, así pienso yo”. Palabras de consuelo ante el dolor de la existencia. La strada es el camino de Gelsomina (perfectamente interpretada por Giuletta Masina) para encontrar ese propósito, habiendo tenido siempre una existencia miserable, condenada a la pobreza y a la falta de afecto. Y no es un camino fácil ni moralista: al contrario, la película nos enseña –entre otras cosas- cómo, por desgracia, se pueden crear lazos de afecto hacia un maltratador. Es una película dura, pero merece la pena verla.







