Con esta cuarta entrega acabo ya lo de Escritor sin ideas, porque precisamente ahora lo que tengo son ideas y lo que me falta es tiempo para plasmarlas.
Si tanto es su némesis para la escritura, también lo es para
su vida. En este momento, la dualidad vida/arte vuelve a pasar ante sus ojos,
tan fuerte como siempre.
Vaivén tras vaivén, escapar del Abismo se torna imposible.
Cada esperanza es acallada por las voces de la ¿realidad? que imponen su férreo
vacío.