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miércoles, 18 de febrero de 2015

Escritor sin ideas (IV)

Con esta cuarta entrega acabo ya lo de Escritor sin ideas, porque precisamente ahora lo que tengo son ideas y lo que me falta es tiempo para plasmarlas.


Si tanto es su némesis para la escritura, también lo es para su vida. En este momento, la dualidad vida/arte vuelve a pasar ante sus ojos, tan fuerte como siempre.

Vaivén tras vaivén, escapar del Abismo se torna imposible. Cada esperanza es acallada por las voces de la ¿realidad? que imponen su férreo vacío.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Escritor sin ideas (III)




Incluso cuando las ideas se atisban en el horizonte, la neblina de la pereza se interpone y las cubre, haciendo que ver una y llegar a ella sea un auténtico desafío para el desesperanzado escritor.

Durante una travesía por los pantanos fríos y húmedos, el escritor enferma; no al punto del delirio, que quizá podría dejarle entrever alguna idea nueva esperando a ser plasmada sobre el papel, sino hasta la pesadumbre de los miembros y la mente que hace que, una vez más, cada palabra sea una cruzada. Pero continúa.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Escritor sin ideas (II)



Sin embargo, un cuchillo de dolor lanzado por unos gráciles dedos alcanza el corazón del escritor. Esto le inspira, pero es un precio muy alto a pagar: no compensa. De momento, nunca lo hace.

El escritor vaga de un lado para otro, sin ideas, frustrado. Hace falta vivir para escribir, aunque también escribir para vivir. Nada sale como lo planea, pero a veces se parece.

Sobrevuela un mar de lujuria, y otro de depresión. Tentáculos y extremidades surgen del agua intentando aferrarse, al globo, pero el escritor los desecha todos.

miércoles, 23 de julio de 2014

Escritor sin ideas (I)



Toca inaugurar nueva sección en el blog. Consiste en un ejercicio de escritura automática, escribir lo primero que te venga a la mente, ejercicio que se practica mucho en el psicoanálisis o en el situacionismo.

 
Buscando ideas, el escritor se asió a una cuerda que quemaba como el fuego y se dejó llevar en el globo que despegaba a los confines del universo. Copos de nieve cayeron como heladas lágrimas de ángel sobre él. Una estrella fugaz rasga el horizonte, dejando una estela de polvo brillante que se desvanece en la triste nada.

Docenas de palomas vuelan alrededor del globo, descrbiendo círculos con movimientos gráciles, limpios, que en nada recuerdan a su andar pavoneante por las plazas de la ciudad.
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