Relato que publiqué originalmente en Wattpad, mezclando personajes populares.
Elric de Melniboné se incorporó a duras penas. No recordaba nada. ¿Cómo había llegado allí? Llevaba una coraza de una pieza, cota de mallas por debajo y botas de cuero, todo ello negro; al cinto, su espada, la Portadora de Tormentas. Es decir, llevaba su ropa; pero también una especie de casco sujeto en torno a su cuello, con un extremo cerca de la boca y el otro descansando en su oreja.
-¿Qué… qué es esto?
El monarca de Melniboné oyó esta frase salir de su casco, al mismo tiempo que oía una voz en una lengua extranjera, junto a él.
Aún aturdido, se giró. Estaba en una especie de cueva tallada en lo que parecía rubí. A su izquierda había un hombre incorporándose: pelo oscuro recogido en trenzas, un traje de pieles cosido con técnicas elaboradas, un arco y un carcaj, además de otro extraño arma, a la espalda. Era el que había pronunciado aquella frase en algún idioma que Elric no conocía.
Más a la izquierda, había otra figura envuelta en una armadura de bambú tallado, el rostro cubierto por una máscara demoníaca. A la derecha de Elric, un hombre con una larga y espesa barba negra, cubierto por una capa, se levantaba ajustándose el sombrero.
