La ilustración, una vez más, está hecha por Jorge Álvarez.
He aquí un planeta que llora;
un planeta al que ha llegado su hora.
Una mujer, abrazada a su perra,
con fuerza a la vida se aferra,
maldiciendo el día en que el Imperio Tierra
comenzó aquella absurda guerra.
Víctimas de un ataque sin aviso,
se desploman sobre el suelo liso,
derramando su tierna sangre tibia;
huyen del dolor que la Muerte alivia.
