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lunes, 24 de noviembre de 2025

Trece coros por el Divino Marqués

Dejo por aquí este texto de Robert Anton Wilson, una curiosa y elaborada forma de defender al Marqués de Sade que incluye reflexiones muy interesantes sobre ética, castigo y la naturaleza humana, al menos tal y como la entendemos en las sociedades actuales. Está formada por doce pequeños fragmentos (no, yo tampoco sé dónde está el decimotercero), todos ellos con la misma estructura: una cita para abrirlos, alternativamente de la propia obra de Sade o de la obra de teatro Marat/Sade de Peter Weiss, y una llamada de teléfono imaginaria que termina con un clic que incluye una analogía ingeniosa. Es uno de los textos recopilados en el libro Coincidence - A head test, pero su publicación original fue en la revista The Realist; no he conseguido averiguar en qué fecha, aunque supongo, por el contexto, que es de finales de los 60. Esto me ha sorprendido, porque Robert Anton Wilson no se puso a escribir "en serio" hasta 1972, pero este texto es muy elaborado, muy en la línea de sus mejores obras, ingenioso, bien estructurado y rebosando de referencias culturales.

El texto no estaba disponible en castellano, así que la traducción que presento aquí es básicamente de un traductor automático con unos cuantos retoques por mi parte (de hecho, también he retocado un par de cosas respecto al texto original; hay un momento en el que ponía "immortality" cuando estoy bastante seguro de que quería decir "immorality"; también llama Ravechel a un personaje de la obra de Sade, cuando, hasta donde yo sé, no existe tal personaje y la cita que le atribuye la pronuncia Dubois).

No coincido completamente con las ideas de este texto, por cierto. Por ejemplo, Marx me cae algo mejor que a RAW. También tengo menos confianza que él en el psicoanálisis y, de hecho, me parece que ciertas ideas que el psicoanálisis tenía sobre la homosexualidad no sólo son incorrectas sino que han quedado terriblemente anticuadas. Tampoco tengo tan claro que la interpretación que hace de algunas de las ideas de Sade sea acertada. Pero con la mayor parte de las ideas expuestas en este texto sí coincido y, además, creo que son de suma importancia en este momento histórico en el que incluso entre los movimientos que se definen como antipunitivistas parece haber un ansia insaciable de castigo.



Trece coros por el Divino Marqués

por Robert Anton Wilson


PRIMER CORO

  “Tienes miedo de la gente sin ataduras,

¡qué ridículo!”

— Sade1


Soñé que llamaba por teléfono a Rita Hayworth y le preguntaba si oía a los bebés de Hiroshima gritar por la noche.

«No», me respondió, «solía tener problemas un poco raros como ése, pero mi psicoanalista los resolvió todos».

Pero —insistí—, al fin y al cabo, era tu foto la que estaba pintada en la bomba. No la de Harry Truman, ni la de Einstein, ni siquiera la de Marilyn Monroe. La tuya.

«Bueno, sí, si quieres verlo así», dijo ella. «Pero, por Dios, aquellos días ponían mi foto en todas partes».

Pero, pero —grité—, ¿no sientes ninguna responsabilidad?

«Espera un momento, Mac», dijo ella, «¿qué eres, algún tipo de loco? Nadie me preguntó nada al respecto. Simplemente fueron con ello y la tiraron».

Pero, pero, pero —grité—, toda esa gente —550 000, según una estimación que leí— destrozada por una foto tuya...

—Mira, Clyde —dijo con firmeza—. Mi psicoanalista me dijo que no sirve de nada darle vueltas a esas cosas.

Y la línea se cortó con un clic hueco, como un ataúd que se cierra sobre Drácula mientras el sol de la mañana proyecta sus blancas y fantasmales radiaciones nucleares en la fría oscuridad del sueño.

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Reseña de Jerusalén, de Alan Moore (edición corregida)

 


En su momento, hice una reseña sobre Jerusalén, la monstruosa obra de Alan Moore, cuando salió la edición española (http://kallixti.blogspot.com/2020/01/resena-de-jerusalen-de-alan-moore.html). Como quizá sepáis, la edición estaba mal corregida, por no haber dado tiempo suficiente a que el traductor, José Torralba, acabara su obra. En un ejercicio de honradez, al menos, a quienes habíamos comprado la primera edición, la editorial Minotauro nos envió sin coste alguno la edición bien corregida que salió posteriormente. Después de recibir esta edición (con el estuche un poco roto, pero no pasa nada, porque puedo usar el estuche de la edición mal traducida), creo que tengo que reseñar también ésta.

Así pues, intercalaré párrafos de la reseña anterior con nuevas apreciaciones correspondientes a la edición corregida. Esto podría quedar raro, por mezclar cosas escritas cuando estaba leyendo la novela por primera vez con cosas escritas ahora, pero eh, precisamente leer algo que transcurre en distintos momentos del tiempo mezclándose parece muy adecuado para una reseña de Jerusalén.

La intención es que la reseña no tenga demasiados spoilers. Digo “no demasiados”, pero serán inevitables algunos, así que supongo que si alguien está interesado en leerla no le interesará leer más que unos párrafos de esta reseña. Sin embargo, la complejidad de esta obra, su asombrosa extensión y la importancia que podría tener para la literatura -aunque seguramente no llegue a tenerla-, por su originalidad, me lleva a pensar que esta reseña podría interesar incluso a gente que ya haya decidido que no quiere leer Jerusalén. Simplemente... a modo de reseña de un hito. Escribir esta novela tiene tanto mérito y es un asunto tan curioso que creo que puede llegar a ser interesante leer sobre ella, sólo para saber lo que se puede llegar a hacer juntando palabras. A su vez, en la reseña original, traté de no leer otras reseñas o explicaciones de esta obra para así poder decir sólo lo que yo interpreto de ella, sólo lo que me parece a mí, con mi bagaje cultural y mi conocimiento previo de otras obras de Moore. De esta forma no me dejé influir por otras interpretaciones; en esta nueva versión de la reseña pues ya es inevitable, claro, ya he leído otras.

Al empezar, Jerusalén recuerda principalmente a James Joyce, dada su extraordinaria habilidad para convertir actos cotidianos en una gran obra de la literatura (destaca en ese aspecto Ulises, claro). De hecho, sabemos que el planteamiento es similar al de Ulises, al escribirse los capítulos en estilos literarios distintos. El punto de vista inicial es el de una niña de 5 años, lo que recuerda a otra novela de Joyce, Retrato del artista adolescente. Sin embargo, la manera en la que Moore se mete en el cerebro de la niña y explica con lenguaje complicado los pensamientos de una niña (asustándose porque las tiendas están cerradas, tratando de recordar cuál era el camino, etc) recuerda más a otra obra anterior de Moore, El amnios natal.

domingo, 13 de noviembre de 2022

Teoría Illuminati de la Historia

 Lo que viene a continuación es el Apéndice Gimmel, uno de los apéndices de la Trilogía Illuminatus!, de Robert Anton Wilson y Robert Shea. Me parece una joyita prodigiosa en la que, con mucho acierto y mucho sentido del humor, se forma un batiburrillo entre realidad y ficción en el que, como sucede a menudo en la obra de RAW, resulta difícil saber qué parte es cada cuál y hasta qué punto lo está diciendo en serio, es una broma o ambas cosas a la vez. Lo que supuestamente trata de aclarar este apéndice es cómo consideran los Illuminati que funciona la Historia. Ah, y por lo que sea, se da la curiosa coincidencia de que yo soy Virgo.


Y hasta el día de hoy, el proverbio todavía se repite desde el Danubio hasta el Rihn: “Es peligroso hablar demasiado sobre los Illuminati”. - VON JUNTZ, Unausprechlichen Kulten.

Teóricamente, la era de la Burocracia puede extenderse hasta que se deba hacer economía de papel, pero en la práctica, nunca dura más de 73 permutaciones. - WEISHAUPT, Konigen, Kirchen and Dummheit.

En un pasaje bastante conocido del Necronomicon, Abdul Alhazred escribe: “Ellos reinaron una vez donde el hombre reina ahora; y donde el hombre reina ahora, Ellos volverán a reinar. Luego del verano viene el invierno, y luego del invierno viene el verano”. Weishaupt, que poseía solamente la edición de 1472 de Lyons de la traducción de Olaus Wormius, con sus muchos errores de impresión, encontró ese texto transformado en “Ellos reinaron una vez donde el hombre reina ahora, el verano; y donde el hombre reina ahora, luego del verano viene el invierno. Ellos volverán a reinar luego del invierno”. Totalmente confundido, le escribió a su buen amigo el cabalista Kolmer, en Bagdad, pidiéndole una explicación. Kolmer, a su vez, despachó una carta para él respondiéndole a una pregunta previa. La carta llegó mientras Weishaupt estaba experimentando con una nueva variedad de Alamut Negro, y no se hallaba en condiciones de advertir que era la respuesta a una pregunta anterior; en cambio, estaba dispuesto a recibir la iluminación en las palabras: “Con respecto a tu espinosa consulta: descubrí que, en muchos casos, el cornezuelo de centeno es el mejor remedio. Si aquello fallara, solamente puedo sugerir el sendero de Don Juan”.

Weishaupt supuso que Kolmer quería decir que el pasaje se haría claro si lo leía bajo la influencia del cornezuelo de centeno. Bajó rápidamente a su laboratorio y bebió un trago de una vasija; luego, por añadidura, masticó unos cuantos botones de peyote (por un malentendido creyó que el Don Juan aludido era el brujo yaqui del siglo veinte cuya mente había estado percibiendo a través del Morgenheutegesternwelt. El peyote era el gran “maestro” de Don Juan, y Weishaupt había hecho importar un poco desde México con muchos problemas y gastos). En este punto, debemos aclarar que la pregunta que Kolmer estaba respondiendo resultó ser personal y no filosófica. Weishaupt le había pedido consejo sobre un problema que lo estaba acuciando ese mes: el hecho era que su cuñada estaba embarazada y la evidencia circunstancial lo señalaba a él como el padre. No sabía cómo iba a explicárselo a Eva. Lo que Kolmer intentaba decir era que Adam debía darle cornezuelo de centeno a su amante, ya que se lo consideraba un abortivo efectivo; la alternativa se refería al sendero de un Don Juan anterior, y significaba esfumarse por completo de la escena. De cualquier manera, el sabio drogado de Ingolstadt comprendió todo mal, así que volvió a las páginas del Necronomicón harto de hachís y peyote, y bajo una cualidad sustancial del cornezuelo de centeno, que por la influencia de las otras drogas y de sus propios jugos gástricos había mutado en ergotina, una prima química cercana del LSD. El resultado fue que las palabras parecieron saltar hacia él desde el libro, gritando significativamente:

ELLOS REINARON UNA VEZ DONDE EL HOMBRE REINA AHORA EL VERANO Y DONDE EL HOMBRE REINA AHORA LUEGO DEL VERANO VIENE EL INVIERNO ELLOS VOLVERÁN A REINAR LUEGO DEL INVIERNO

miércoles, 3 de noviembre de 2021

El discordianismo, una religión diferente

Este artículo fue publicado originalmente en la revista Anthropologies (https://www.anthropologies.es/), que aprovecho para decir que me parece bastante recomendable.


La existencia de religiones satíricas es de sobra conocida: tenemos la religión pastafari, con su famoso Monstruo del Spaghetti Volador, o la Iglesia de los Subgenios. El satanismo de LaVey también podría encajar en esa definición. Incluso el cine puede inspirar religiones satíricas: tenemos el dudeísmo, inspirado en el protagonista de El Gran Lebowski, y la importancia de la saga Star Wars ha hecho que cientos de miles de personas contesten en el censo que su religión es la Jedi (lo que la ha convertido, por ejemplo, en la séptima religión más numerosa de Reino Unido [1]).

Sin embargo, ninguna de esas cinco religiones me parece tan atractiva como el discordianismo. Esta otra religión satírica me parece la más compleja, elaborada, inteligente y útil, si se me permite la valoración subjetiva.

Es la sátira, hasta un punto disparatado, la que fundamenta el discordianismo; sin embargo, cogiendo elementos de un agnosticismo militante, de otras mitologías, de las religiones y filosofías orientales y de la cultura popular, esta religión satírica también ofrece una forma de ver la vida, de entender el Universo, de otorgar consuelo existencial o de lidiar con los problemas del día a día y ofrecer estrategias para enfrentarlos (o hacer que se enfrenten ellos entre sí, que es mejor todavía).

Corría el año 1967 cuando Malacylpse el Joven y Lord Omar Ravenhurst (son los alter ego de, respectivamente, Greg Hill y Kerry Wendell Thornley) escribieron el texto sagrado Principia Discordia o Cómo conocí a la Diosa y lo que la hice cuando la conocí [2]. Allí narraron cómo, años atrás, cuando aún eran estudiantes de secundaria, se encontraban en una bolera en California cuando el tiempo se detuvo. Apareció entonces un chimpancé con un pergamino, que proclamó: “Caballeros, ¿por qué la luna de Pickering gira en órbita invertida? Caballeros, ¿por qué hay pezones en vuestros pechos; dais leche, acaso? Y díganme, por favor, caballeros, ¿qué hacemos con la Ley de Heisenberg? ¡Alguien ha tenido que poner toda esta confusión aquí!”.

miércoles, 11 de agosto de 2021

Seas quien seas, desciendes de Mahoma

Recupero este artículo, escrito originalmente para Anthropologies, una revista digital a la que recomiendo echar un vistazo, por cierto.  


Creo que la genealogía debe ser considerada a todas luces una ciencia exacta: después de todo, rastrear los antepasados, aunque puedan cometerse errores al hacerlo, persigue el examen de hechos objetivos. No tiene mucho misterio. Sin embargo, cuando la genealogía y la estadística se encuentran… bueno, ahí sí podemos hablar de una ciencia probabilística.

La probabilidad de tener un antepasado específico, claro, aumenta como generación. Se suelen entender como generación unos 25-30 años, si hablamos de períodos de tiempos pasados; en tiempos más recientes, tiende más a ser cada 30-35 años, ya que la gente parece tener hijos a una edad más avanzada que hace unos siglos.

En cualquier caso, subrayando lo más obvio: para que nazcamos han hecho falta 2 padres, 4 abuelos, 8 bisabuelos, 16 tatarabuelos, 32 trastatarabuelos, 64 pentabuelos y así sucesivamente, incrementándose a un ritmo exponencial que hace que en unos pocos siglos ya nos encontremos con cifras vertiginosas.

miércoles, 1 de abril de 2020

La revolución que vendrá

Este artículo salió por primera vez como parte de mi libro El tobillo de MeliSSa.



"Primera ley de Moon: El comportamiento primate cambia sólo bajo el impacto de nuevas tecnologías"-Trilogía El Gato de Schrödinger, Robert Anton Wilson.

Cuando Robert Anton Wilson puso estas palabras en boca de su personaje ficticio Simon Moon, probablemente estaba notando algunos hechos más o menos claros que habían sucedido a lo largo de la historia de la Humanidad.

Los más notables seguramente sean la revolución agraria y la industrial; la primera propició el final del feudalismo, y la segunda dio luz al anarquismo y al comunismo. La cuestión es que es difícil hacer predicciones con tantos factores a tener en cuenta, y de hecho estas dos revoluciones funcionaron por causas opuestas.

domingo, 9 de febrero de 2020

Ideología de Robert Anton Wilson

Este texto de Robert Anton Wilson, extracto de E-mail al universo, habla sobre su ideología. No estoy de acuerdo con él, la verdad, no comparto esa ideología suya, y aún así creo que es bastante interesante.


Nuestro estimado editor, Bob Banner, me ha invitado a contribuir con un artículo sobre si mi ideología política es de "izquierda" o de "derecha", porque evidentemente algunos habitantes de Planilandia insisten en clasificarme como de izquierda y otros, igualmente euclidianos, argumentan que obviamente soy una especie de derechista.

Naturalmente, este debate me intriga. El Poeta rogaba que algún poder nos diera el don de vernos como nos ven los demás; pero todo escritor publicado tiene ese dudoso privilegio. Fui llamado "machista" (por Arlene Meyers) y "un feminista… un tonto mequetrefe pollerudo" (por L.A. Rollins), "uno de los grandes pensadores de la edad moderna" (por Barbara Marx Hubbard) y "estúpido" (por Andrea Chaflin Antonoff), "genio" (por SOUNDS, de Londres ) y "mentalmente perturbado" (por Charles Platt), "místico" y "charlatán" (por la organización escéptica Bay Area Skeptics) y "materialista" (por un caballero anónimo en Seattle, que también me lanzó un pastelazo), uno de mis libros, incluso, ha sido llamado "la más científica de todas las novelas de ciencia-ficción" (por John Gribbon, editor de New Scientist) y "despotricador" (Neal Wilgus). También a menudo soy llamado "satanista" en algunas de las cartas divertidas, iletradas y por lo general anónimas de los fundamentalistas protestantes.

miércoles, 29 de enero de 2020

Reseña de Jerusalén, de Alan Moore


Voy a tratar de hacer una reseña sin demasiados spoilers sobre Jerusalén, la monstruosa obra de Alan Moore, sobre la marcha. Digo sin demasiados spoilers, pero serán inevitables algunos, así que supongo que si alguien está interesado en leerla no le interesará leer más que unos párrafos de esta reseña. Sin embargo, la complejidad de esta obra, su asombrosa extensión y la importancia que podría tener para la literatura -aunque seguramente no llegue a tenerla-, por su originalidad, me lleva a pensar que esta reseña podría interesar incluso a gente que ya haya decidido que no quiere leer Jerusalén. Simplemente... a modo de reseña de un hito. Escribir esta novela tiene tanto mérito y es un asunto tan curioso que creo que puede llegar a ser interesante leer sobre ella, sólo para saber lo que se puede llegar a hacer juntando palabras. A su vez, voy a tratar de no leer otras reseñas o explicaciones de esta obra para así poder decir sólo lo que yo interpreto de ella, sólo lo que me parece a mí, con mi bagaje cultural y mi conocimiento previo de otras obras de Moore. De esta forma no me dejo influir por otras interpretaciones y tal vez saque algo interesante, aunque sólo sea precisamente porque se me escapen referencias y las tome como otras cosas.

Al empezar, Jerusalén recuerda principalmente a James Joyce, dada su extraordinaria habilidad para convertir actos cotidianos en una gran obra de la literatura (destaca en ese aspecto Ulises, claro). De hecho, sabemos que el planteamiento es similar al de Ulises, al escribirse los capítulos en estilos literarios distintos. El punto de vista inicial es el de una niña de 5 años, lo que recuerda a otra novela de Joyce, Retrato del artista adolescente. Sin embargo, la manera en la que Moore se mete en el cerebro de la niña y explica con lenguaje complicado los pensamientos de una niña (asustándose porque las tiendas están cerradas, tratando de recordar cuál era el camino, etc) recuerda más a otra obra anterior de Moore, El amnios natal.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Maybe logic

Hoy toca un documental poco conocido sobre una figura poco conocida para su enorme impacto cultural: Robert Anton Wilson. Su vida e ideas se tratan en el documental Maybe logic, que me parece muy recomendable. Aquí subtitulado al castellano (lista de reproducción de seis videos):



sábado, 10 de marzo de 2018

Cómo fueron domesticados los primates terráneos

Fragmento de la trilogía El gato de Schrödinger, de Robert Anton Wilson, contando cómo en cierto planeta habitado principalmente por hexápodos, aunque dominado pior una minoría de primates domesticados, se consiguió acabar con la pobreza. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.


ARCHIVOS GALÁCTICOS:

La presidente Hubbard había abolido la pobreza a través de un plan al que llamó la economía RICH.


RICH era por Rising Income through Cybernetic Homeostasis (aumento de ingresos a través de homeostasis cibernética).

Se trataba de un esquema diabólicamente inteligente para abolir todas las formas de trabajo humano excepto las más creativas – esto es, aquellos circuitos de metaprogramación del lóbulo frontal que han evolucionado últimos superando a las viejas funciones mecánicas del cerebro primate de cuatro circuitos.

Por supuesto, había sido teóricamente posible abolir la mano de obra más mecánica desde 1948, cuando un matemático primate muy astuto, Norbert Weiner, observó que las máquinas auto correctivas (cibernéticas) pronto serían capaces de controlar las fábricas enteras.

Incluso antes, un primate griego del circuito de metaprogramación, Aristóteles, había observado que sería posible abolir la esclavitud “cuando el telar y otras máquinas pudiesen manejarse a sí mismas”.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Top 100 cómics (1-20)

Vamos a hacer una programación especial, que ya que elaboré esta lista para otro proyecto, puedo reciclarla. Así que durante dos semanas publicaré, dividida en cinco partes, la lista de los que considero los 100 mejores cómics de la Historia, con una breve reseña de cada uno y por qué es merecedor de ese puesto. No guardan ningún orden lógico entre sí; es decir, el número 17 no tiene por qué ser necesariamente mejor o peor que el 94. Sólo están vagamente agrupados por los personajes que aparecen en ellos. Así que aquí van:

1. Watchmen (1-12): Alan Moore-David Gibbons (1986-1987)



La deconstrucción definitiva del cómic de superhéroes hizo famoso a Alan Moore. Usando personajes basados en los superhéroes de la Charlton, se crea una obra extremadamente compleja llena de técnicas revolucionarias, pequeños detalles, una curiosa estructura de viñetas (por ejemplo, el número 5, “Terrible simetría”, tiene una estructura simétrica)…

2. Promethea (1-32): Alan Moore-JH Williams III (1999-2005)



A lo largo de 32 números –tantos como puntos hay en la Cábala judía-, se desarrolla un cómic, protagonizado mayormente por mujeres, que sirve para explicar detalladamente las ideas místicas de Moore. Una joya impresionante y un canto a la vida y a la imaginación.

domingo, 18 de junio de 2017

Una visión del Eskatón

Un texto de Robert Anton Wilson para, no sé, reflexionar. O algo así.

La tierra se estremece. Cthulhu sale de los Abismos arrastrando ligas manchadas de blanco y dinero de todas las naciones, empresas y corporaciones. Los gobiernos caen como bolos. El mercado se derrumba. Hordas de anarquistas sin nombre barren las calles, gritando Contra Todos Los Hijos De Puta al tiempo que ejecutan a banqueros presidentes abogados políticos caseros sacerdotes rabinos ministros mujeres golfistas y a cualquiera que lleve una camisa blanca.

miércoles, 26 de abril de 2017

Top 6 novelas

6- Carmilla, de Sheridan Le Fanu



El máximo exponente de novela romanticista, el máximo exponente de novela gótica, el máximo exponente de novela de vampiros. Eso es lo que me pareció a mí, por encima de Drácula. De argumento previsible, pero bien llevado, Carmilla narra una historia de amistad y terror; casi, una novela de amor lésbico, lo que es muy meritorio para una novela del siglo XIX. “El amor exige sacrificios, y en los sacrificios, corre la sangre.”

5- Retrato del artista adolescente, de James Joyce



Narrada en un curioso estilo que va haciéndose más complejo conforme el personaje crece, hasta el momento es mi novela favorita de James Joyce. Lo siento, tal vez Ulises fuera demasiado densa para mí. O tal vez es que me sentí muy identificado con este artista adolescente. Irlanda, el catolicismo, la culpa, la escritura y la liberación son temas tratados de forma muy precisa. La idea de “Non serviam” aparece en todo su esplendor, tal vez eso influyó para que me tatuara dicha frase en el pecho.

domingo, 16 de abril de 2017

La creatividad es entropía negativa

Extracto de la Trilogía del Fato de Schrödinger, de Robert Anton Wilson. A base de colocarse, una serie de genios descubre que la creatividad es entropía negativa y la vida se alimenta de ella, idea que desafía un poco las leyes físicas y sin embargo es brillante.

Por suerte o por desgracia, los Belchers se juntaron una semana más tarde para tratar de
reconstruir sus grandes descubrimientos.
“Creo que, todos concordamos en que Tristan Tzara, al escribir poemas escogiendo las
palabras de un sombrero, creó toda la estética moderna, mientras que Claude Shannon, al
generar la Teoría de la Información escogiendo las palabras de un sombrero, generó el
enfoque correcto a la mecánica cuántica” aventuró Simon Moon.
“Jesús”, protestó Blake Williams, “¿yo estuve de acuerdo en eso? ¿Qué carajos era lo que
estábamos fumando, de todos modos?”.
“Un minuto”, dijo Cotex. “¡Simon tiene algo, maldita sea! ¿No descubrimos que hay un
segundo error de la termodinámica, así como una segunda ley?”.

domingo, 5 de marzo de 2017

Operación Jodementes

 Según lo que pone en el documento que tengo guardado, este texto está tomado de Disinformation, y traducido por un tal Mazzu. No recuerdo cómo llegó a mí, pero me pareció muy interesante y básicamente explica el origen de todas las teorías conspiranoicas sobre los Illuminati que se empezaron a poner de moda hace medio siglo. La Operación Jodementes fue todo un éxito.

[Nota del editor de Disinformation: El siguiente es un extracto del nuevo libro de Jesse Walker, United States of Paranoia : A Conspiracy Theory. El extracto es parte del capítulo "Operación Mindfuck " y se centra en el papel del Papa Discordiano Robert Anton Wilson.]

 [Robert Anton] Wilson asentó las instrucciones básicas para la Operación Jode-Mentes en una nota enviada a varios amigos (incluyendo a [Paul] Krassner). Los participantes debían "hacer circular todos los rumores aportados por otros miembros" y debían "atribuir todas las calamidades nacionales, asesinatos o conspiraciones a los otros grupos." Un gran riesgo, advirtió, es que "el Establishment podría ser lo suficientemente paranoico como para creer alguna leyenda loca iniciada por alguno de nosotros y luego arrestarnos a todos por haber matado a Abraham Lincoln".

miércoles, 15 de junio de 2016

Reflexiones chorras: Timothy Leary


Esto más que una reflexión va a ser tirar de Wikipedia y demás fuentes de información, pero bueno. Creo que da algo que pensar.

Timothy Leary fue un psicólogo, especializado en los efectos de las drogas. Abogaba por su consumo responsable, sosteniendo que siguiendo ciertas normas y preocupaciones las drogas –especialmente los alucinógenos- podían aportar mucho beneficio. Realizó unas cuantas investigaciones interesantes, otras demasiado… imaginativas, por decirlo de alguna forma, pero recomiendo leer algo de él.

domingo, 11 de octubre de 2015

Robert Anton Wilson según Alan Moore

Este video (en dos partes) tenía que compartirlo, porque es uno de mis autores favoritos hablando sobre otro de ellos. Impresionante tributo e impresionante escritores, ambos.



domingo, 30 de agosto de 2015

La belle dame sans merci

Tenía este texto por ahí guardado de Robert Anton Wilson hablando sobre la belladona, traducido por un tal Mazzu. Me parece un texto muy interesante, educativo y cómico a partes iguales, así que aquí lo dejo.


Las cuatro historias más extrañas y atemorizantes sobre drogas que conozco involucran a la belladona, una substancia por la cual ahora siento el mismo respeto sincero que tengo hacia los tigres hambrientos, los terremotos, las inundaciones, los incendios, el IRS, y el Dr. Hannibal Lecter.

La primera historia que contaré viene de un amigo que en los 60s fue un hippie pasado de rosca pero ahora, en 2004, es doctor en psicología. Probó la belladona en 1965 con la impresión de que provocaba casi los mismos efectos que el LSD. Cuando inmediatamente comenzó a tener convulsiones por la intoxicación, sus amigos lo llevaron apresurados al hospital donde el personal de la sala de urgencias le realizó un lavaje de estómago – probablemente salvándole la vida, pero demasiado tarde para salvarlo del delirio, debido a que la belladona ya había ingresado a su torrente sanguíneo.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Reflexiones chorras: traga y obedece

Estreno nueva sección en el blog, con reflexiones rápidas que se me pasen por la cabeza. Hoy, la relación entre la comida y la obediencia.



Lo bonito de la psicología evolutiva es que no sólo explica cómo nos comportamos, sino por qué nos comportamos así. Y entre las cosas más evidentes, está que los cerebros de los seres vivos tienen cierta tendencia a comer.

Cuando un bebé ve el pezón de su madre, se alimenta. Y no sólo se alimenta, sino que además desarrolla cierta lealtad hacia su madre, que es la que le alimenta. No es sólo lealtad a la madre biológica, no; a estas alturas hay suficientes casos documentados de lealtad hacia madres adoptivas, incluso de otra especie, como para que sepamos que somos leales a esa figura que nos alimenta.

Lo que ya resulta un poco menos obvio es que ese reflejo se mantiene en la edad adulta. Y, ya sea empírica o instintivamente, mucha gente lo sabe. Y se aprovecha.

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