Mostrando entradas con la etiqueta Fantasía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fantasía. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de febrero de 2026

La balada de Herleifr

Cuando el arquero Herleifr era un muchacho, cayó en una trampa. Casi veinte años después, su pasado resurge de forma inesperada. Vamos con un spin-off de La balada de Hakon, protagonizado por uno de sus secundarios más recurrentes. La portadilla de Miguel Lob Lan (obviamente) nos muestra a Herleifr en los dos momentos de su vida en los que se divide este relato.


Herleifr estaba acostumbrado al dolor.

Había nacido en las afueras de Ulfgod, capital de Svanhaim; segundo hijo de Aron el Bajo, que regentaba una posada bastante humilde, y Lynae, una cazadora. Llevaban una vida más o menos feliz. La posada les mantenía; por la mañana, Lynae salía a cazar, y regresaba a la tarde, normalmente con algunos conejos, a veces un zorro o una ardilla.

Cuando Herleifr apenas era un niño, su hermano mayor, Briand, murió por una fiebre. Ésa fue la primera pérdida que Herleifr experimentó. Sus padres tuvieron otra hija, una niña llamada Kaysa.

Teniendo Herleifr 10 años, su padre murió, asaltado por bandidos en un camino cuando iba a buscar cerveza para su negocio. Nunca se encontró a los culpables. Cosas que pasan.

De pronto, la reducida familia se encontró con que ya no podía mantener la posada. Tuvieron que venderla al mejor postor, y marcharse de Ulfgod. Se trasladaron a Tjalmo, una pequeña aldea en la que una cazadora podía ganarse la vida con mayor facilidad. Herleifr tenía que cuidar de su hermana; su madre pasaba todo el día fuera, cazando. Supieron lo que era pasar hambre.

Lynae intentó enseñar a su hijo a usar el arco, pero era demasiado pequeño. No tenía fuerza para tensarlo tanto como era necesario. Aún así, no cedió. Con el paso de los meses, fue más fácil. Para cuando tenía 12 años, Herleifr ya era arquero.

Apenas un par de años después, murió la pequeña Kaysa. La falta de comida había debilitado su salud; una fiebre que en principio no debería ser muy grave se la llevó. Herleifr y su madre quedaron solos y devastados por el dolor.

Ya no tenían motivos para establecerse en un sitio fijo. Viajaban de bosque en bosque, acampando allí, cazando y alimentándose. Vendían las pieles –o alguna pieza entera, si sobraba- en las aldeas. Herleifr aprendió a sobrevivir en la naturaleza, a construir pequeños refugios, a cazar. Pronto, su talento como arquero superó al de su madre.

miércoles, 30 de julio de 2025

La balada de Hakon: Índice


 

Esta entrada, que se irá actualizando periódicamente, servirá como checklist e índice de las historias que forman La balada de Hakon.

¿Y qué es La balada de Hakon? Básicamente, una serie de historias, ¡con alguna que otra ilustración y todo! La idea original de este proyecto es de Miguel Lob Lan, que concibió la idea de crear un universo de fantasía inspirado en la Alta Edad Media y salpicado de referencias y guiños a la cultura popular.

Y en ello estamos. A grandes rasgos, el argumento y la creación de conceptos e ideas la hacemos a medias; luego, yo escribo y él dibuja.

Las historias de La balada de Hakon alternan distintos formatos: relatos cortos, novelas… Los relatos cortos que forman parte de la saga principal los hemos pensado a modo de trilogías, de manera que se puedan agrupar en sagas que luego recopilamos (por ejemplo, los tres primeros relatos forman la saga titulada Hakon saqueador). En el propio índice se ve de forma bastante visual qué relatos forman parte de qué sagas o recopilatorios.

Las historias han sido publicadas en varias plataformas, en el índice hay links a todas ellas, de forma que cada cual puede escoger la que le resulte más cómoda para la lectura. Ah, en el caso de obras cortas, cuando se indica que se pueden leer en este blog es porque se pueden leer directamente aquí, pero cuando se indica que las obras largas se pueden leer en Kallixti, es porque desde aquí se redirecciona a una descarga directa del documento en PDF. De momento, todo el material publicado de La balada de Hakon se puede disfrutar gratis (cuando nos hagamos famosos, si eso, ya nos volveremos más tacaños).

Todo el material está ordenado por el orden de publicación, que también es el orden idóneo para ser leído. El orden cronológico dentro de la saga es menos importante: por ejemplo, La guerra de Inhvhaim transcurre 10 años antes que El vendedor de baratijas, y Destripadero transcurre en torno a un año y medio antes que Saqueo en el invierno, pero el orden de publicación está pensado para ser más adecuado que el cronológico, para mantener mejor el suspense, para revelar el pasado de algunos personajes cuando sea el momento oportuno y no antes de tiempo.

La excepción se produce en el caso de los recopilatorios: se señala primero el recopilatorio y dónde leerlo y después los relatos que lo componen (aunque, obviamente, el recopilatorio como tal se publicara después de salir los relatos por separado). Para facilitar un vistazo rápido a qué tipo de contenido es, se toma como referencia la longitud. Las novelas, recopilatorios y otras obras largas aparecerán remarcadas en negrita, mientras que los relatos y otras obras cortas aparecen con la tipografía estándar.

Todos los relatos que forman parte de la saga principal llevan un “La balada de Hakon” explícito en el título. Si no lo llevan, por tanto, es que son spin-offs, ambientados en el mismo universo pero narrando otras historias protagonizadas por personajes secundarios (o nuevos).

El índice se ofrece a continuación. Más abajo, para no saturar el índice, hay una breve descripción del contenido de las historias.

 

ÍNDICE

La balada de Hakon: Hakon saqueador (Kallixti, Lulu, Wattpad)

            La balada de Hakon: El vendedor de baratijas (Kallixti)

La balada de Hakon: Saqueo en el invierno (Kallixti)

La balada de Hakon: Regreso a los nueve reinos (Kallixti)

La balada de Hakon: La guerra de Inhvhaim (Kallixti, Lulu, Wattpad)

Destripadero (Kallixti, Wattpad)

La balada de Hakon: De norte a sur (Kallixti, Lulu, Wattpad)

            La balada de Hakon: Por cinco monedas de oro (Kallixti)

La balada de Hakon: Resaca en Slattan (Kallixti)

La balada de Hakon: Los siete guerreros (Kallixti)


miércoles, 11 de junio de 2025

La balada de Hakon: De norte a sur

Pues Miguel Lob Lan y yo volvemos con la nueva entrega de La balada de Hakon, recopilando los tres relatos cortos que forman la segunda saga.




Ganarse la vida vendiendo baratijas puede ser lento y pesado: ¿quizá sea mejor desempolvar el hacha y el martillo? Tras los acontecimientos de Hakon saqueador, el cínico norteño continúa recorriendo los nueve reinos, tratando de sobrevivir y de no correr muchos riesgos… sin mucho éxito en esto último. Contiene las historias Por cinco monedas de oro, Resaca en Slattan y Los siete guerreros.


Como es habitual, podéis descargarlo de forma oficial en Lulu o no oficial en Mega, para ahorrar tiempo en registraros y eso.


Descargar en Lulu


Descargar en Mega

miércoles, 18 de septiembre de 2024

La balada de Hakon: Los siete guerreros


Unas nubes no muy espesas cubrían parcialmente el sol, proyectando así sus sombras sobre los campos del reino de Medderd. El paisaje estaba sembrado de pequeñas granjas situadas en mitad de la nada: una por aquí, otra por allá. Por allí sólo transcurría una vía importante: el Camino Tranquilo, cuyo nombre había sido bastante descriptivo hasta épocas recientes, en las que, ocasionalmente, algunos bandidos interrumpían aquella calma.

Por dicho camino pasaba Hakon, montado en un burro. El norteño escudriñaba el paisaje, pensando que sería agradable tener una granja allí y llevar una vida tranquila: no obstante, por supuesto, no tenía dinero para ser propietario de una, y probablemente nunca lo tendría. De ahí que se viera obligado a recurrir a todo tipo de trabajos precarios que apenas le suponían ingresos suficientes para llegar vivo al siguiente.

Hacía unos meses, había decidido volver a uno de los que ya había ejercido varias veces a lo largo de sus treinta y cinco años de vida: vendedor de baratijas. Al menos, no se metía en problemas. Había vuelto a comprar unos cuantos puñados de baratijas a un comerciante cíngaro, había vuelto a comprar un burro y volvía a recorrer los caminos. Otra vez. No podía negar que también la monotonía le molestaba un poco.

Su destino era ahora el reino de Muhsserd, donde esperaba vender aquellas baratijas, aunque, secretamente, también apostaba por planes alternativos, en caso de aburrirse del plan principal. Era bien sabido que el rey Sedrik ocupaba su tiempo en fiestas, banquetes y descanso; era un rey que no se molestaba mucho en ocuparse de los asuntos de Muhsserd, lo que había propiciado que los bandidos florecieran en aquel reino. En caso de verse sin otras opciones, tal vez Hakon podría volver a ser un bandido, robar a algunos comerciantes ricos y así ahorrar lo suficiente para retirarse y no tener que volver a recorrer los caminos…

miércoles, 26 de julio de 2023

La balada de Hakon: Resaca en Slattan



Un intenso dolor de cabeza fue lo primero que los embotados sentidos de Hakon pudieron percibir. La molesta luz del sol y una voz que le hablaba a gritos llegaron poco después.

Mientras sus ojos se acostumbraban a la luz, trató de entender lo que vociferaba la silueta ante él.

—¡…en mi establo, jodido borracho! ¡Sal de aquí ahora mismo!

El mensaje era lo bastante claro. Añadiendo a sus músculos un dolor que hasta ahora no había notado, Hakon se incorporó con movimientos lentos y pesados.

Al parecer, una borrachera considerable le había llevado a acostarse entre las balas de heno del establo de una pequeña granja. El granjero era un hombre de unos cincuenta años, fuerte y con una barba canosa, poco comprensivo con su situación.

—¡Turenn!—ordenó el granjero—¡Indícale a este idiota el camino para largarse!

Hakon dedujo que el tal Turenn debía de ser el hijo del granjero: era un joven de unos 17 años, alto, con una prominente mandíbula cuadrada en la que aún no había crecido una barba y cabello rubio.

No obstante, el joven parecía mucho menos enfadado por la situación que su padre; en su rostro se intuía un intento de reprimir una sonrisa. Probablemente él también preferiría haber estado emborrachándose la noche anterior. Acompañó a Hakon por un pequeño camino hasta los límites de la granja, en lo que él decidió aprovechar la aparente simpatía del joven.

—Oye, chico—murmuró el resacoso norteño—. ¿Puedes indicarme el pozo de agua más cercano? Si estás agradecido por la compañía que me he molestado en prestar a vuestros burros, claro.

El joven soltó una carcajada. Bien, no había sido el chiste más ingenioso que hubiera elaborado Hakon, pero con aquella resaca no se podía pedir mucho más.

—Tienes que pasar las dos granjas siguientes, verás que después empieza el bosque a tu derecha. Si giras a la izquierda ya verás una de las calles principales, la herrería del viejo Hugh te ayudará a orientarte. Por esa calle encontrarás un pozo enseguida.

El norteño lo agradeció y siguió las instrucciones, mientras intentaba recordar algún detalle de la noche anterior: por ejemplo, dónde estaban su hacha y su martillo, que no le haría ninguna gracia perder. Sin embargo, la mayor parte de la noche estaba cubierta por la espesa bruma del alcohol.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

La invasión (guión)

Aquí recupero un guión que escribí hace bastantes años para un cómic de fantasía que finalmente no llegó a llevarse a cabo. Me pareció interesante subvertir un poco los tópicos de la fantasía.


Vale, creo que este cómic debería estar dividido en dos partes, una de 4 páginas y media y la otra de 2 y media. La primera parte será más infantil, más bonita, sin sangre. La segunda puede ser más sucia e incluir ya el anhelado gore.

No quiero meter bocadillos en el cómic, me parece que sobrarán y que con tantos personajes no encajarán bien. Así pues, todo el texto del cómic van a ser cuadros de texto a cargo de un narrador al que ya conoceremos.

 

PÁGINAS 1-2

 

Aquí va la splash page. Tal y como querías, será una splash page con 2 viñetas a la derecha del todo, supongo que superpuestas encima, si ves que quedarían mejor separadas pues bien.

Lo primero que se me ocurre es que tal vez podría haber algún elemento distintivo en las 3 primeras páginas y media, aparte del tono del dibujo y eso. Tal vez hadas o duendecillos sujetando las esquinas de las viñetas, o algo así, algo que se salga de la viñeta propiamente dicha. Pero no sé. Es un elemento muy destacado y tal vez salte demasiado a la vista y entorpezca la lectura, así que si quieres puedes olvidar esta idea y hacer como si nunca la hubiera tenido. Total, es lo mismo que haces con muchas de mis ideas :’(

miércoles, 6 de octubre de 2021

Destripadero

Hoy vamos con un relato algo más largo de lo habitual. Además, Destripadero transcurre en el mismo universo que La balada de Hakon, y por tanto, es fruto de mi trabajo y del de Miguel Lob Lan, no sólo del mío. Que además también ha dibujado la portadilla con nuestra protagonista, Aila. Esta guerrera norteña apareció por primera vez como un personaje secundario en el relato La balada de Hakon: Saqueo en el invierno. Se puede decir que Destripadero es el primer spin-off de La balada de Hakon, y está pensado para que lo pueda leer cualquier persona sin haber leído nada antes, claro; es un relato que puede entenderse por sí solo y que no requiere de ningún conocimiento sobre esta saga que estamos desarrollando, ni sobre el personaje de Aila ni en ningún otro aspecto. De todos modos, si alguien quisiera leer las otras entregas de la saga, la recopilación Hakon saqueador es un buen lugar para empezar: http://kallixti.blogspot.com/2020/03/la-balada-de-hakon-hakon-saqueador.html


Corría el año 1317 tras la derrota del Señor Oscuro; cinco caballos se movían a buen ritmo por uno de los caminos principales de la estepa, cerca del Río Limpio. El camino estaba desierto, pero si alguien se los hubiera encontrado, habría reconocido, por su equipamiento y simbología, que los cinco guerreros que montaban estos caballos eran soldados del ejército de Nihlhaim.

La comitiva la encabezaba una mujer de no más de veinticinco años. Vestía una cota de malla sobre ropas de cuero, botas elaboradas y un casco de metal que sólo cubría la parte superior de la cabeza, por debajo del cual asomaba su cabello rubio y ondulado, recogido para no estorbar con el casco. De constitución fuerte, piel blanca, ojos azules y nariz pequeña, su mirada escudriñaba el terreno, pendiente de la responsabilidad que le había sido concedida. Su nombre era Aila. Sus padres la habían llamado así en honor a la guerrera del mismo nombre que formó parte de la Compañía Gloriosa, derrotando al Señor Oscuro 1317 años atrás: sólo el nombre ya cargaba algunas expectativas que, sin duda, había cumplido. Pese a su juventud y al hecho de ser mujer, se había ganado la consideración del príncipe Adalgert como una de sus guerreras de confianza: y aquella era la primera misión que le asignaban en la que actuaba como comandante.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

La balada de Hakon: Regreso a los nueve reinos

Veníamos de aquí, y con este tercer relato se cierra la primera saga.




Las llanuras de Iranna, tierra de los cíngaros, se extendían hasta donde alcanzaba la vista, salpicadas muy ocasionalmente por pequeñas arboledas o pantanos que apenas merecían ese nombre.

Hakon y Graegr caminaban en silencio la mayor parte del trayecto, manteniendo a su derecha el único accidente geográfico que rompía el monótono paisaje: las Montañas Cortantes, la imponente cordillera que separaba Iranna de los nueve reinos civilizados.

Caminando juntos, creaban una curiosa sensación de contraste. Hakon era un hombre de unos treinta años, alto y con un cuerpo delgado en el que, sin embargo, estaban bien definidos los músculos;  pelo y barba rubios, ojos verdes con una deformación en el ojo derecho que recordaba a una serpiente mordiéndose la cola. Vestía pantalones de lana sujetos con un cinto de cuero, zapatos sencillos, un chaleco de cuero que dejaba al descubierto sus brazos tatuados, un colgante de plata, una capa casi hecha jirones y un casco de acero enano con protección nasal. Del cinto colgaban una bota prácticamente vacía, una pequeña bolsita con monedas y, más importante, un hacha y un martillo de tamaño medio, armas dispuestas de forma que pudiera empuñarlas en un momento.

Graegr combinaba rasgos de su padre orco y de su madre humana. Medía una cabeza menos que Hakon y su cuerpo, muy corpulento, ancho y encorvado, claramente no podía ser considerado humano. Sus orejas sobresalían por debajo de un casco sencillo de acero enano; de una de ellas colgaba un aro del metal más  barato. Piel verdosa, ojos amarillentos, nariz achatada, sus rasgos eran un curioso punto medio entre orco y humano, rematados por una cicatriz en la mejilla, fruto de alguno de los muchos combates en los que había participado. Vestía ropa de lanas muy sencillas y claramente salpicadas de sangre en muchas ocasiones; andaba descalzo. En su cinto había un hacha de doble filo y una bolsita con algunas bayas que estaban reservando, uno de los pocos alimentos que habían encontrado en los dos días que llevaban vagando solos por Iranna.

miércoles, 5 de junio de 2019

La balada de Hakon: Saqueo en el invierno

Veníamos de aquí.




Los primeros copos de nieve del invierno cayeron una madrugada especialmente fría, a escasas dos semanas de que terminara el año 1318 tras la derrota del Señor Oscuro. Se posaron tímidamente al principio, más rápido después, y para el alba todo el paisaje de Nihlhaim estaba recubierto de blanco.

Hakon despertó alertado por el sonido de los cuernos que informaban que era hora de levantarse. Maldijo por lo bajo, como cada mañana desde que, obligado por las circunstancias, había cambiado su oficio de vendedor de baratijas por el de guerrero del ejército de Nihlhaim, a las órdenes del príncipe Adalgert.

Los últimos diez días no habían sido especialmente agitados. Desde la finalización del torneo que conmemoraba un siglo de paz tras la Gran Guerra, Hakon había viajado junto a los guerreros de Nihlhaim desde la capital de Ahrshaim, Gottegod, hasta la de Nihlhaim, Novrogod, siguiendo la línea de la costa del Mar Interior.

Novrogod era una ciudad erigida en la costa. No muy lejos de ésta había una plaza de mercado asfaltada, alrededor de la cual se empezaban a extender calles formadas principalmente por edificios de piedra no muy grandes, pero firmes y sólidos. La costa estaba bordeada por espigones de piedra y madera en los que había un trasiego constante de barcos, mayormente pesqueros, también algunos mercantes. Ya pasadas tres o cuatro calles alrededor de la plaza del mercado, los edificios empezaban a verse más pequeños, con mayor abundancia de madera en su construcción y tejados de paja. La calidad de los hogares iba disminuyendo progresivamente hasta llegar a las construcciones más precarias, a veces todas ellas de madera excepto quizás algunas columnas, y amontonadas contra la empalizada que delimitaba la ciudad.

miércoles, 13 de marzo de 2019

La balada de Hakon: El vendedor de baratijas


Aquí empieza una saga de fantasía heroica a manos de Miguel Lo Blan y mías, que esperamos que se alargue por mucho. A ver cómo sale.


El sol, alzándose lentamente a lo largo de la mañana, empezaba a calentar las tierras de Ahrshaim. Apenas unas pocas nubes surcaban el cielo.

Por el camino polvoriento, un hombre avanzaba fatigosamente, montado encima de un pequeño burro gris que cargaba también con una buena cantidad de equipaje. El viajero tenía algo menos de treinta años. Era alto y fornido, con músculos bien definidos en un cuerpo, sin embargo, más bien delgado. Tenía el cabello largo y rubio, sucio, recogido en una trenza, y una barba descuidada. Sus ojos eran verdes, si bien en el derecho el iris estaba desprendido, una marca de nacimiento que se asemejaba a una serpiente mordiendo su propia cola en torno a la pupila.

El viajero vestía ropa sencilla y desgastada por el uso: unos pantalones de lana sujetos con un sencillo cinturón, unos zapatos de una sola pieza de cuero anudados en torno a los tobillos y una camisa de color azul –o que, al menos, en algún momento había tenido ese color antes de cubrirse de polvo y barro-, sin mangas, que dejaba ver sus brazos desnudos en los que se apreciaban algunos tatuajes.

De su cinto colgaba un hacha no muy grande, al costado derecho, lista para ser usada rápidamente. Si algún bandido se hubiera planteado atacarle, tal vez se lo habría pensado mejor y hubiera ido en busca de una presa más fácil, al ver no sólo ese hacha sino también un pesado martillo que colgaba de una de las correas del burro, asomando bajo una gruesa piel que probablemente hacía las veces de capa y de manta y que el viajero, a falta de unas horas para el mediodía, no necesitaba en aquel momento.

miércoles, 15 de febrero de 2017

La Fortaleza

Dejo por aquí una novela que escribí hace muchos años, la única que pude acabar. Obviamente, el estilo no es gran cosa y lo he depurado bastante, pero creo que sigue siendo salvable.

Básicamente trata de luchas de poder en un Japón feudal ficticio inspirado en la mitología, con sus demonios, sus espadas místicas y demás.

Descargar La Fortaleza

miércoles, 2 de abril de 2014

La balada de Holommir

Este relato ya lo publiqué en el nº 242 de la revista Axxón, pero creo que es lo bastante decente como para rescatarlo y que lo pueda leer más gente. O eso, o es que soy muy vago.



En una soleada mañana de viernes, Holommir el notario, hijo de Broudoon el zapatero, miraba por la ventana de su hogar. La Plaza Mayor del Reino bullía de actividad, pues era día de mercado; mas sobre las gentes se cernía la sombra de la incógnita, pues no sabían quién sería su próximo rey. Holommir conocía muy bien aquella sombra, pues él había sido uno de los encargados de preparar los documentos de sucesión.

El asunto era considerablemente complicado: el rey tenía 7 hijos, y en un principio parecía claro que el trono lo heredaría el mayor. No obstante, los criados de la corte descubrieron que él había envenenado a su padre, de modo que fue aprehendido y encadenado con grilletes de diamantes y cuatro hermosas criadas que le darían de comer y atenderían sus necesidades hasta que muriera.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Ejercicio de concentración

Relato que escribí para el número 125 de la revista MiNatura. El tema del número era la Alquimia, y a mí me dio por escribir un relato que tomara el sentido metafórico de ésta y se cagara en todo lo demás.

En un castillo rodeado por siete fosos, tras unas escaleras de caracol y una cerradura con siete puertas, se encontraba la mazmorra más profunda del reino. Allí, Argus Trismegisto, el mejor alquimista del mundo, trabajaba en la piedra filosofal.

Sus manos eran precisas con los materiales. Su túnica ondeaba tras él, con la frase “Solve et coagula” (“disuelve y concentra”) inscrita en torno al cuello. Su ceño estaba fruncido: el precio de la fama era soportar a todos los necios que querían ser alquimistas sin comprender de qué se trataba.

Los metales, el oro… era todo una metáfora de la historia de la humanidad, no debía ser interpretada literalmente. En los albores del hombre, la ciencia, conocida más bien como magia, era un todo. Mas, con el tiempo, se había producido la disolución: para entender mejor el mundo, había sido necesario disolver la magia en muchas artes: física, química, filosofía, biología, psicología… La tarea del alquimista era completar ese último paso: volver a concentrarlo todo, y así, alcanzar la comprensión definitiva, la iluminación completa, el oro.

Argus completó su fórmula. ¿Tenía ante sus ojos, al fin, la clave mística que transmutaría en oro a toda la humanidad? Sólo era una pequeña piedra… ¿cómo debía interpretar aquello? Furioso, la arrojó al suelo. La losa contra la que rebotó quedó convertida en oro.


Aquello podría servir para conseguir riquezas… pero la avaricia cegaba la comprensión. Sería lo contrario de lo que buscaba. El alquimista rompió todos los papeles con sus cálculos mientras gritaba en la oscura soledad de su mazmorra. Tendría que empezar otra vez…
Blog Widget by LinkWithin