Mostrando entradas con la etiqueta Western. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Western. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Dosis de ficción (para una semana) vol. III



Dosis de ficción (para aguantar una semana) es un proyecto con el que pretendo dar salida a relatos cortos. Eso incluye recuperar relatos cortos que haya publicado en otros sitios, trasladándolos así a un formato más profesional, y publicar relatos inéditos, también. He pensado que las portadas en modo collage quedaban bien. Respecto al título, parecía que una alusión velada a las drogas es algo que se esperaría de mí, así que por qué defraudar; estas ficciones, sin embargo, creo que son bastante menos peligrosas que las drogas, así que en este caso sí os animo a disfrutarlas sin miedo. Cada volumen de estas recopilaciones tiene siete relatos, uno para cada día de la semana, especificando también el género literario al que pertenecen; aunque a menudo no me gusten esas etiquetas, pero por esta vez supongo que no harán daño. Y nada, hechas estas pequeñas aclaraciones, dejo que los relatos hablen por sí mismos.


Se puede descargar aquí:

https://www.lulu.com/es/shop/ibai-otxoa-gil/dosis-de-ficci%C3%B3n-para-una-semana-vol-iii/ebook/product-gjdppnr.html?page=1&pageSize=4


O aquí:

https://mega.nz/file/mxAywaoA#b4xqM3u9oOCt5kOdzZf6rHeh_PaGfn9haDaOU2j9mos

miércoles, 21 de febrero de 2018

El creador de leyendas


Lo primero que lord Warrington aprendió al llegar al Oeste norteamericano fue que allí su dinero no compraba el respeto.

No. En el Oeste, hacían falta ciertas habilidades: saber jugar bien a póker a la vez que masticar un puro con cara de tipo duro, beber licores muy fuertes de un solo trago poniendo cara de tipo duro, desenfundar y disparar un revólver muy rápido con cara de tipo duro, y, en general, hacer todo tipo de cosas difíciles con cara de tipo duro.

miércoles, 8 de enero de 2014

El astuto John

Un relato sobre los clichés, los géneros de la literatura y la manera en la que se desenvuelven los personajes.

Una vez, el astuto John fue detective en una oficina en Chicago. Era una oficina descuidada: el humo de los cigarrillos se amontonaba en el techo, haciendo que la escasa luz que entraba por las ventanas fuese pálida y mortecina. Hasta las moscas parecían luchar por abandonar aquel lugar. Sin embargo, a John le bastaba para hacer bien su trabajo. Y, de hecho, era el mejor.

John a menudo se veía involucrado en negocios sucios. Muy sucios. Negocios de los que quizás sería mejor no hablar… A menudo, le ofrecían los casos más retorcidos.

Cuando no se encontraba en un bar desahogando sus penas con alcohol, John paseaba por la ciudad en busca de casos que resolver. Un cigarrillo siempre asomaba en sus labios, aún cuando la fría lluvia arreciaba sobre la ciudad, amenazando con apagarlo. Chicago era una ciudad sucia y peligrosa, una puta que siempre estaba dispuesta a aceptar un criminal más…

En ocasiones, cuando una bala pasaba silbando cerca de su cabeza, o cuando los dientes de algún delincuente de poca monta rasgaban sus nudillos haciéndole sangrar, John se preguntaba si no sería mejor cambiar de vida. Pero, al fin y al cabo, era el mejor. Y alguien tenía que hacer el trabajo que él hacía.


Blog Widget by LinkWithin