Ah, los
derechos de las editoriales, esa magnífica mina de dinero interminable. Siegel
y Shuter vendieron los derechos de Superman a DC por 130 dólares, ¿cuántos
miles de millones habrá generado Superman desde entonces? Para una editorial es
importante conservar los derechos sobre sus personajes, desde luego. Así, se
puede establecer una continuidad y tu personaje tiene aventuras con otros, y se
hacen amigos y esas cosas (continuando con el ejemplo, ¿cuántos encuentros y
aventuras han compartido Superman y Batman?).
Pero
quiero centrarme en un caso especialmente curioso: Elric de Melniboné. Elric
fue creado en 1961 por Michael Moorcock para una serie de novelas y relatos
cortos de fantasía heroica. Último emperador del reino de Melniboné, Elric
tiene el mérito de romper con el estereotipo de la fantasía heroica que
encarnaban personajes como Conan o Kull. Nuestro emperador, al contrario que
éstos, no es una masa de músculos salvaje curtida en mil batallas, sino un
albino enfermizo y débil que, eso sí, puede obtener fuerza sobrehumana si
empuña su legendaria espada, la Portadora de Tormentas.


