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miércoles, 11 de febrero de 2026

La balada de Herleifr

Cuando el arquero Herleifr era un muchacho, cayó en una trampa. Casi veinte años después, su pasado resurge de forma inesperada. Vamos con un spin-off de La balada de Hakon, protagonizado por uno de sus secundarios más recurrentes. La portadilla de Miguel Lob Lan (obviamente) nos muestra a Herleifr en los dos momentos de su vida en los que se divide este relato.


Herleifr estaba acostumbrado al dolor.

Había nacido en las afueras de Ulfgod, capital de Svanhaim; segundo hijo de Aron el Bajo, que regentaba una posada bastante humilde, y Lynae, una cazadora. Llevaban una vida más o menos feliz. La posada les mantenía; por la mañana, Lynae salía a cazar, y regresaba a la tarde, normalmente con algunos conejos, a veces un zorro o una ardilla.

Cuando Herleifr apenas era un niño, su hermano mayor, Briand, murió por una fiebre. Ésa fue la primera pérdida que Herleifr experimentó. Sus padres tuvieron otra hija, una niña llamada Kaysa.

Teniendo Herleifr 10 años, su padre murió, asaltado por bandidos en un camino cuando iba a buscar cerveza para su negocio. Nunca se encontró a los culpables. Cosas que pasan.

De pronto, la reducida familia se encontró con que ya no podía mantener la posada. Tuvieron que venderla al mejor postor, y marcharse de Ulfgod. Se trasladaron a Tjalmo, una pequeña aldea en la que una cazadora podía ganarse la vida con mayor facilidad. Herleifr tenía que cuidar de su hermana; su madre pasaba todo el día fuera, cazando. Supieron lo que era pasar hambre.

Lynae intentó enseñar a su hijo a usar el arco, pero era demasiado pequeño. No tenía fuerza para tensarlo tanto como era necesario. Aún así, no cedió. Con el paso de los meses, fue más fácil. Para cuando tenía 12 años, Herleifr ya era arquero.

Apenas un par de años después, murió la pequeña Kaysa. La falta de comida había debilitado su salud; una fiebre que en principio no debería ser muy grave se la llevó. Herleifr y su madre quedaron solos y devastados por el dolor.

Ya no tenían motivos para establecerse en un sitio fijo. Viajaban de bosque en bosque, acampando allí, cazando y alimentándose. Vendían las pieles –o alguna pieza entera, si sobraba- en las aldeas. Herleifr aprendió a sobrevivir en la naturaleza, a construir pequeños refugios, a cazar. Pronto, su talento como arquero superó al de su madre.

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Dosis de ficción (para una semana) vol. III



Dosis de ficción (para aguantar una semana) es un proyecto con el que pretendo dar salida a relatos cortos. Eso incluye recuperar relatos cortos que haya publicado en otros sitios, trasladándolos así a un formato más profesional, y publicar relatos inéditos, también. He pensado que las portadas en modo collage quedaban bien. Respecto al título, parecía que una alusión velada a las drogas es algo que se esperaría de mí, así que por qué defraudar; estas ficciones, sin embargo, creo que son bastante menos peligrosas que las drogas, así que en este caso sí os animo a disfrutarlas sin miedo. Cada volumen de estas recopilaciones tiene siete relatos, uno para cada día de la semana, especificando también el género literario al que pertenecen; aunque a menudo no me gusten esas etiquetas, pero por esta vez supongo que no harán daño. Y nada, hechas estas pequeñas aclaraciones, dejo que los relatos hablen por sí mismos.


Se puede descargar aquí:

https://www.lulu.com/es/shop/ibai-otxoa-gil/dosis-de-ficci%C3%B3n-para-una-semana-vol-iii/ebook/product-gjdppnr.html?page=1&pageSize=4


O aquí:

https://mega.nz/file/mxAywaoA#b4xqM3u9oOCt5kOdzZf6rHeh_PaGfn9haDaOU2j9mos

miércoles, 5 de marzo de 2025

Un puñado de tierra

Va un relato que, hasta ahora, sólo se podía leer en la recopilación de Tres tercios españoles, lo que es un buen momento para recordaros que existe y podéis leerla aquí. 


Cuando los guardias divisaron una silueta corriendo, apenas iluminada por la luz de la luna que se filtraba entre las nubes, lo primero que hicieron fue dar la voz de alto. Lo que empezaba a dibujarse como un hombre escapando de la finca no obedeció; de modo que dispararon.

Las detonaciones rasgaron el silencio nocturno cuatro veces, cinco, seis. La silueta se desplomó.

Los guardias acudieron corriendo al lugar en el que había caído. Estaba muerto. Era un hombre de unos 45 años, delgado, con los ojos hundidos. Vestía con ropas sencillas, de campesino; con la mano izquierda, parecía haberse intentado tapar la primera herida que había recibido. La mano derecha estaba cerrada en un puño.

—Eh—dijo uno de los guardias—, ¿éste no es…?

—Sí. No me acuerdo cómo se llamaba, pero es aquel tipo que trabajaba aquí, ¿no?

miércoles, 13 de noviembre de 2024

Tres tercios españoles

¡Vuelvo a sacar libro! ¡Y además, gratis (sólo en digital, claro)! En realidad, es una recopilación de tres obras que ya había sacado a lo largo de los últimos años, pero no es una recopilación cualquiera, está cargada de contenido inédito.

Mirad qué portada tan chula gracias a los dibujos de Miguel Lob Lan.


TRES TERCIOS ESPAÑOLES es una obra que, mediante distintos tipos de escritura, pretende reflejar la realidad sociopolítica de la España reciente. El primer volumen, ESPAÑA PASTICHE, es una novela corta que junta personajes de la ficción española. El segundo, EL TOBILLO DE MELISSA Y OTRAS REFLEXIONES POLÍTICAS, es una recopilación de artículos, ensayos y reflexiones. El tercero, IMÁGENES RECIENTES DE LA CATÁSTROFE, recopila relatos cortos y poemas.

ESPAÑA PASTICHE es un pastiche de personajes sacados de la ficción española. Usando este género y bajo la premisa de un misterioso plan para destruir España que pasa de mano en mano, y un agente secreto dispuesto a evitarlo, se establece un paralelismo entre la cultura y la ficción españolas y su situación política actual. España Pastiche se convierte así en un reflejo de la España contemporánea, a través de una amplia gama de personajes de ficción que pasan desde los más actuales hasta los clásicos.

EL TOBILLO DE MELISSA Y OTRAS REFLEXIONES POLÍTICAS es una recopilación de pequeños artículos, ensayos y reflexiones sobre la España contemporánea y sus debates políticos. Escritos en diversos tonos, pasan del puro ensayo político a enfoques más sarcásticos o personales, siendo en todo caso breves y digeribles: pequeñas cápsulas sobre la realidad sociopolítica, sobre lo que subyace al día a día pero que, como el tobillo de MeliSSa, por más que se intente evitar, todo el mundo sabe que está ahí.

IMÁGENES RECIENTES DE LA CATÁSTROFE es una recopilación de relatos cortos y poemas. Algunos relatos son más realistas, otros menos. Algunos son más concretos y otros más específicos. Los hay más cortos y más largos. Los hay en prosa, en verso libre y en verso métrico. Hay relatos de ciencia-ficción, de fantasía urbana, satíricos, experimentales… tienen algo en común: describir la realidad sociopolítica de España.

miércoles, 18 de septiembre de 2024

La balada de Hakon: Los siete guerreros


Unas nubes no muy espesas cubrían parcialmente el sol, proyectando así sus sombras sobre los campos del reino de Medderd. El paisaje estaba sembrado de pequeñas granjas situadas en mitad de la nada: una por aquí, otra por allá. Por allí sólo transcurría una vía importante: el Camino Tranquilo, cuyo nombre había sido bastante descriptivo hasta épocas recientes, en las que, ocasionalmente, algunos bandidos interrumpían aquella calma.

Por dicho camino pasaba Hakon, montado en un burro. El norteño escudriñaba el paisaje, pensando que sería agradable tener una granja allí y llevar una vida tranquila: no obstante, por supuesto, no tenía dinero para ser propietario de una, y probablemente nunca lo tendría. De ahí que se viera obligado a recurrir a todo tipo de trabajos precarios que apenas le suponían ingresos suficientes para llegar vivo al siguiente.

Hacía unos meses, había decidido volver a uno de los que ya había ejercido varias veces a lo largo de sus treinta y cinco años de vida: vendedor de baratijas. Al menos, no se metía en problemas. Había vuelto a comprar unos cuantos puñados de baratijas a un comerciante cíngaro, había vuelto a comprar un burro y volvía a recorrer los caminos. Otra vez. No podía negar que también la monotonía le molestaba un poco.

Su destino era ahora el reino de Muhsserd, donde esperaba vender aquellas baratijas, aunque, secretamente, también apostaba por planes alternativos, en caso de aburrirse del plan principal. Era bien sabido que el rey Sedrik ocupaba su tiempo en fiestas, banquetes y descanso; era un rey que no se molestaba mucho en ocuparse de los asuntos de Muhsserd, lo que había propiciado que los bandidos florecieran en aquel reino. En caso de verse sin otras opciones, tal vez Hakon podría volver a ser un bandido, robar a algunos comerciantes ricos y así ahorrar lo suficiente para retirarse y no tener que volver a recorrer los caminos…

miércoles, 26 de julio de 2023

La balada de Hakon: Resaca en Slattan



Un intenso dolor de cabeza fue lo primero que los embotados sentidos de Hakon pudieron percibir. La molesta luz del sol y una voz que le hablaba a gritos llegaron poco después.

Mientras sus ojos se acostumbraban a la luz, trató de entender lo que vociferaba la silueta ante él.

—¡…en mi establo, jodido borracho! ¡Sal de aquí ahora mismo!

El mensaje era lo bastante claro. Añadiendo a sus músculos un dolor que hasta ahora no había notado, Hakon se incorporó con movimientos lentos y pesados.

Al parecer, una borrachera considerable le había llevado a acostarse entre las balas de heno del establo de una pequeña granja. El granjero era un hombre de unos cincuenta años, fuerte y con una barba canosa, poco comprensivo con su situación.

—¡Turenn!—ordenó el granjero—¡Indícale a este idiota el camino para largarse!

Hakon dedujo que el tal Turenn debía de ser el hijo del granjero: era un joven de unos 17 años, alto, con una prominente mandíbula cuadrada en la que aún no había crecido una barba y cabello rubio.

No obstante, el joven parecía mucho menos enfadado por la situación que su padre; en su rostro se intuía un intento de reprimir una sonrisa. Probablemente él también preferiría haber estado emborrachándose la noche anterior. Acompañó a Hakon por un pequeño camino hasta los límites de la granja, en lo que él decidió aprovechar la aparente simpatía del joven.

—Oye, chico—murmuró el resacoso norteño—. ¿Puedes indicarme el pozo de agua más cercano? Si estás agradecido por la compañía que me he molestado en prestar a vuestros burros, claro.

El joven soltó una carcajada. Bien, no había sido el chiste más ingenioso que hubiera elaborado Hakon, pero con aquella resaca no se podía pedir mucho más.

—Tienes que pasar las dos granjas siguientes, verás que después empieza el bosque a tu derecha. Si giras a la izquierda ya verás una de las calles principales, la herrería del viejo Hugh te ayudará a orientarte. Por esa calle encontrarás un pozo enseguida.

El norteño lo agradeció y siguió las instrucciones, mientras intentaba recordar algún detalle de la noche anterior: por ejemplo, dónde estaban su hacha y su martillo, que no le haría ninguna gracia perder. Sin embargo, la mayor parte de la noche estaba cubierta por la espesa bruma del alcohol.

miércoles, 5 de abril de 2023

La balada de Hakon: Por cinco monedas de oro

Últimamente no he sido asiduo a publicar todos los miércoles, no. Pero ha sido para poder preparar cosas chulas, como el regreso de Miguel Lob Lan y mío a La balada de Hakon con este relato. Recordad que, si queréis leer más relatos y novelas de La balada de Hakon, que hasta el momento son todas gratuitas, las podéis encontrar por aquí.


 

Hakon tenía poco más de treinta años. Era un hombre delgado, aunque fornido. La brisa primaveral sacudía su cabello rubio, algo sucio por el polvo del camino. Vestía una sencilla camisa de color rojizo, unos pantalones de lana y unas botas de cuero. Como era habitual en él, viajaba a lomos de un burro, pues no tenía dinero para comprar un caballo; a sendos lados de la montura colgaban un hacha y un martillo, pues no tenía dinero para comprar una espada.

Sus ojos –en uno de ellos destacaba una deformidad en la pupila, imitando la forma de una serpiente enroscada- escudriñaban las praderas verdes del reino de Svanhaim, iluminadas por el sol matutino y surcadas ocasionalmente por caminos por los que transitaban algunos viajeros, casi todos en la misma dirección que Hakon.

Esto le confirmó que iba por buen camino, y pronto vio aparecer a lo lejos las formas de la aldea de Iraghanjold, su destino.

Un torneo, aunque fuera pequeño, era un evento que siempre atraía a gente. A lo largo y ancho de los nueve reinos, casi todo el mundo admiraba a los héroes, a los guerreros, a los luchadores. El propio nombre de aquella aldea era una buena muestra de ello, honrando a Iraghan la Conquistadora, legendaria guerrera que, se decía, había nacido en aquellas tierras. Había vivido unos 1700 años antes de la derrota del Señor Oscuro; es decir, hacía 3000 años, y aún se la recordaba en las leyendas y en el nombre de la aldea, ¿qué mejor prueba de lo populares que habían sido siempre los héroes?

Por tanto, un torneo suponía un afluente de gente dispuesta a luchar para conseguir gloria y fama, o quizá simplemente la recompensa del torneo en cuestión; gente dispuesta a asistir como público y aplaudirles y vitorearles; comerciantes que, conscientes de que las dos categorías anteriores suponían clientes potenciales, querían aprovechar para vender sus productos. En definitiva, un torneo atraía a mucha gente, de entre quienes Hakon era uno más.

Iraghanjold era una aldea de tamaño medio, lo bastante importante como para aparecer en los mapas. Construida en las orillas de un río, sus construcciones, mayormente de madera, se agolpaban en un desorden al que no se le podía negar cierto encanto. Era una de esas aldeas, de hecho, en las que resultaba difícil saber dónde empezaba y dónde acababa. Al no tener muralla, unas pocas granjas dispersas iban apareciendo poco a poco, y el goteo de edificios aumentaba a ritmo constante hasta llegar a la aldea en sí.

En la calle más transitada, camino de la plaza central, los comerciantes ya habían instalado algunos pequeños puestos: vendían pieles, carnes, queso, telas o baratijas. El propio Hakon podría haber sido uno de esos vendedores de baratijas, de no ser por la recompensa que se ofrecía al ganador del torneo: cinco monedas de oro. Aquel era un premio muy tentador, lo bastante como para que en aquella ocasión prefiriera luchar a comerciar. Una recompensa tan jugosa quizá incluso podría llevarle a comprar algunas tierras y vivir tranquilo, tener un lugar en el que descansar.

miércoles, 6 de abril de 2022

Dosis de ficción (para una semana) vol. II

 Pues segundo volumen de este proyecto. ¡Aprovechad, que es gratis!


Dosis de ficción (para aguantar una semana) es un proyecto con el que pretendo dar salida a relatos cortos. Eso incluye recuperar relatos cortos que haya publicado en otros sitios, trasladándolos así a un formato más profesional, y publicar relatos inéditos, también. He pensado que las portadas en modo collage quedaban bien. Respecto al título, parecía que una alusión velada a las drogas es algo que se esperaría de mí, así que por qué defraudar; estas ficciones, sin embargo, creo que son bastante menos peligrosas que las drogas, así que en este caso sí os animo a disfrutarlas sin miedo. Cada volumen de estas recopilaciones tiene siete relatos, uno para cada día de la semana, especificando también el género literario al que pertenecen; aunque a menudo no me gusten esas etiquetas, pero por esta vez supongo que no harán daño. Y nada, hechas estas pequeñas aclaraciones, dejo que los relatos hablen por sí mismos.


Se puede descargar aquí:

https://www.lulu.com/en/en/shop/ibai-otxoa-gil/dosis-de-ficci%C3%B3n-para-una-semana-vol-ii/ebook/product-9rvedd.html?page=1&pageSize=4


O aquí:

https://mega.nz/file/exxlzRJD#GR0oVQC73dhdr-hUeROEpA1w5FVmR2Ae_5FYT9ALVZg

miércoles, 6 de octubre de 2021

Destripadero

Hoy vamos con un relato algo más largo de lo habitual. Además, Destripadero transcurre en el mismo universo que La balada de Hakon, y por tanto, es fruto de mi trabajo y del de Miguel Lob Lan, no sólo del mío. Que además también ha dibujado la portadilla con nuestra protagonista, Aila. Esta guerrera norteña apareció por primera vez como un personaje secundario en el relato La balada de Hakon: Saqueo en el invierno. Se puede decir que Destripadero es el primer spin-off de La balada de Hakon, y está pensado para que lo pueda leer cualquier persona sin haber leído nada antes, claro; es un relato que puede entenderse por sí solo y que no requiere de ningún conocimiento sobre esta saga que estamos desarrollando, ni sobre el personaje de Aila ni en ningún otro aspecto. De todos modos, si alguien quisiera leer las otras entregas de la saga, la recopilación Hakon saqueador es un buen lugar para empezar: http://kallixti.blogspot.com/2020/03/la-balada-de-hakon-hakon-saqueador.html


Corría el año 1317 tras la derrota del Señor Oscuro; cinco caballos se movían a buen ritmo por uno de los caminos principales de la estepa, cerca del Río Limpio. El camino estaba desierto, pero si alguien se los hubiera encontrado, habría reconocido, por su equipamiento y simbología, que los cinco guerreros que montaban estos caballos eran soldados del ejército de Nihlhaim.

La comitiva la encabezaba una mujer de no más de veinticinco años. Vestía una cota de malla sobre ropas de cuero, botas elaboradas y un casco de metal que sólo cubría la parte superior de la cabeza, por debajo del cual asomaba su cabello rubio y ondulado, recogido para no estorbar con el casco. De constitución fuerte, piel blanca, ojos azules y nariz pequeña, su mirada escudriñaba el terreno, pendiente de la responsabilidad que le había sido concedida. Su nombre era Aila. Sus padres la habían llamado así en honor a la guerrera del mismo nombre que formó parte de la Compañía Gloriosa, derrotando al Señor Oscuro 1317 años atrás: sólo el nombre ya cargaba algunas expectativas que, sin duda, había cumplido. Pese a su juventud y al hecho de ser mujer, se había ganado la consideración del príncipe Adalgert como una de sus guerreras de confianza: y aquella era la primera misión que le asignaban en la que actuaba como comandante.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Rescates y rarezas vol. I

 Me temo que hoy toca una recopilación exclusiva para las dos ranuras superiores de mi Patreon:


Rescates y Rarezas es una forma de agradecimiento a la gente suscrita a mi Patreon porque le interesa lo que escribo. Es una selección de textos míos, algunos inéditos y totalmente exclusivos, otros ya publicados pero difíciles de encontrar. Son textos de todo tipo: relatos, poemas, ensayos. Hasta cómics, de hecho. Antes de cada texto que se incluye una breve explicación, detallando si es inédito o fue publicado anteriormente y aclarando por qué he decidido incluirlo en esta selección. Mi intención es que haya más volúmenes de Rescates y Rarezas en el futuro, siendo todos ellos exclusivos para Patreon, para la gente suscrita a la ranura III y superiores. ¡Espero que lo disfrutéis!


Descargar aquí

miércoles, 7 de julio de 2021

Dosis de ficción (para una semana) vol. I

 Hoy toca empezar un nuevo proyecto, por qué no.



Dosis de ficción (para aguantar una semana) es un proyecto con el que pretendo dar salida a relatos cortos. Eso incluye recuperar relatos cortos que haya publicado en otros sitios, trasladándolos así a un formato más profesional, y publicar relatos inéditos, también. He pensado que las portadas en modo collage quedaban bien. Respecto al título, parecía que una alusión velada a las drogas es algo que se esperaría de mí, así que por qué defraudar; estas ficciones, sin embargo, creo que son bastante menos peligrosas que las drogas, así que en este caso sí os animo a disfrutarlas sin miedo. Cada volumen de estas recopilaciones tiene siete relatos, uno para cada día de la semana, especificando también el género literario al que pertenecen; aunque a menudo no me gusten esas etiquetas, pero por esta vez supongo que no harán daño. Y nada, hechas estas pequeñas aclaraciones, dejo que los relatos hablen por sí mismos.


Se puede descargar gratis aquí:


https://www.lulu.com/en/en/shop/ibai-otxoa-gil/dosis-de-ficci%C3%B3n-para-una-semana-vol-i/ebook/product-j2g54p.html?page=1&pageSize=4


O, si lo preferís para no tener que registraros, aquí:


https://mega.nz/file/rtQVmSZS#tXA4bmI2aqtnWVgNnrbUKgxrvtfu1dcNu4xHcV4ughQ

miércoles, 7 de octubre de 2020

El Espejo de los Tiempos

 Relato que publiqué originalmente en Wattpad, mezclando personajes populares.


Elric de Melniboné se incorporó a duras penas. No recordaba nada. ¿Cómo había llegado allí? Llevaba una coraza de una pieza, cota de mallas por debajo y botas de cuero, todo ello negro; al cinto, su espada, la Portadora de Tormentas. Es decir, llevaba su ropa; pero también una especie de casco sujeto en torno a su cuello, con un extremo cerca de la boca y el otro descansando en su oreja.

-¿Qué… qué es esto?

El monarca de Melniboné oyó esta frase salir de su casco, al mismo tiempo que oía una voz en una lengua extranjera, junto a él.

Aún aturdido, se giró. Estaba en una especie de cueva tallada en lo que parecía rubí. A su izquierda había un hombre incorporándose: pelo oscuro recogido en trenzas, un traje de pieles cosido con técnicas elaboradas, un arco y un carcaj, además de otro extraño arma, a la espalda. Era el que había pronunciado aquella frase en algún idioma que Elric no conocía.

Más a la izquierda, había otra figura envuelta en una armadura de bambú tallado, el rostro cubierto por una máscara demoníaca. A la derecha de Elric, un hombre con una larga y espesa barba negra, cubierto por una capa, se levantaba ajustándose el sombrero.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Madre de la Luz

 Siempre me ha resultado curiosa una canción de Epica, Mother of Light (podéis escucharla y ver su letra aquí), por no quedarme nada claro de qué va. Su letra es muy ambigua: podría ser una canción sobre amor, sobre guerras, sobre creencias religiosas...así que, sintiéndome inspirado, he querido escribir un relato original que pudiera encajar con la letra de la canción. Vamos, que es un relato mío, pero inspirado por esta canción. Y espero haber conseguido algo productivo.


Diarios de Manfred de Haralem, 14º de junio del año de Nuestro Señor de 1232.

Escribo estas líneas pasando la noche en vela, sin poder dormir por el temor y la preocupación de lo que pasará por la mañana. Se avecina el combate y yo no estoy preparado. Creo que nunca lo he estado.

Algunos de los jóvenes se fijan en mí, y me piden consejo. Saben que combatí en la Quinta Cruzada. Creen que soy algo así como un guerrero veterano. Ellos nunca han estado de verdad en una guerra, y yo sí. Pero, ¿cómo les digo que no sé nada de las guerras? ¿Que ni siquiera sé por qué luchamos, por qué matamos? ¿Por fe, acaso? ¿Por lealtad? ¿En el nombre de Dios? ¿En el nombre de un rey?

Aún no saben lo que es la guerra. Pronto lo sabrán. Ver a los demás muriendo a tu alrededor, la sangre y los gritos… cuándo pienso en todas las vidas desperdiciadas por esta locura, me estremezco.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Memoria histórica

 Este relato fue publicado originalmente en la revista Axxón, muy recomendable, y quería recuperarlo. Me gustó escribir sobre temas que tenía pendientes y técnicas que tenía pendientes, como inventarme palabras nuevas como ejercicio futurista. La revista Axxón asignó al ilustrador Pedro Bel a este relato e hizo esta ilustración muy certera que veis aquí.

Granada, año 2431.

La periodista Inés Tejas desubió del aerotaxi que TVR había dispuesto para el holoportaje. El vistaje de las afueras de la poli de Granada resultaba impresionante, a pesar de que hacía unos meses se habían inundasionado de nuevo los niveles inferiores, cosa que estartaba a pasar con cada vez más frecuencia a causa de la descongelación del Ártico a pesar de los magnodiques.

Inés sacó su holograbador; bueno, el holograbador de TVR, técnicamente. Una revivida como ella difícilmente podía tener dinero para purchar su propio holograbador, era TeleVisiónRevivir quien le prestaba el equipo para sus holoportajes.

Se acercó al grupo, que tenía varias holopantallas desplegadas conectadas a escáneres de neutrinos.

—Hola—dijo—. Soy Inés, la periodista. Hablamos por holollamada…

—Ah, sí—uno de los excavadores desvió ligeramente la mirada de la holopantalla—. ¿Venías hoy? Me he despistado.

—Eh, sí, venía…

—Hmm, uno de esos canales para revividos, ¿no? Sin ofender.

—Sí, de TVR. Eso es.

Periodista y excavador se estrecharon la mano.

—Eh, bueno, entonces mejor te explico…

miércoles, 2 de septiembre de 2020

El tesoro perdido

Adelanto de un proyecto que espero que vea la luz algún día.



En el corazón de la ciudad, en algún lugar entre las avenidas grises, la geometría y la angustia, había escondido un tesoro.

 

Era extremadamente difícil de encontrar, porque nadie daba toda la información: sólo algunas pistas eran dadas por separado, como pequeñas piezas de un puzzle.

miércoles, 15 de julio de 2020

Los astronautas no pueden llorar


Relato que publiqué originalmente en Espacio Ulises hace ya años. Vio la luz en papel en la antología Ulises y Penélope: Relatos tejidos en red, y todo.


Resulta extraño pensar que los astronautas no podemos llorar. No es ninguna norma estúpida, ni nada por el estilo: simplemente, para que las lágrimas rebasen el lacrimal, hace falta cierta presión, que en condiciones de gravedad cero no se ejerce correctamente. Dicho de otra forma, si no hay gravedad, las lágrimas no pueden caer, sólo se van acumulando en el ojo y tal vez si fueran muchas sí podría desprenderse alguna gota, pero nada más que eso; y, seguramente, por la tensión superficial, se quedaría pegada al globo ocular.

Es la clase de cosas que nadie te explica cuando decides ser astronauta, ¿no? Porque bueno, en algunas películas ves hasta cómo se las arreglan para comer y beber en gravedad cero, y está bastante bien hecho así que supongo que contratarán asesores. Pero lo de llorar, por ejemplo, nadie te lo cuenta. Incluso he visto películas en las que hay astronautas llorando y las lágrimas inmediatamente caen y se quedan por ahí flotando. No, eso no es así. Se les olvidó consultar al asesor para esa escena, por lo visto.

miércoles, 13 de mayo de 2020

La pandemia que madruga

A partir de hoy, creo que me toca un descanso del blog. De hecho, el mayor que ha habido hasta ahora, desde 2013 que lleva esto en activo. Creo que vendrá bien para escribir con menos prisas, así que dentro de, como mínimo, cuatro semanas (tal vez cinco, no sé) volveré a la carga con cosas interesantes. Mientras tanto, dejo como cierre de temporada un relato que espero que también guste.




La adrenalina corre por mis venas. Noto el peso de la Smith & Wesson en mi mano temblorosa. Me preparo para la batalla final. La Hispanidad depende de mí.

A través de la puerta y de las ventanas suenan los tosidos de los zombies arrastrándose. El ruido que hacen es infernal. Pero no me voy a rendir, ya lo creo que no me voy a rendir. ¿Se habrían rendido Blas de Lezo o Don Pelayo? No, ¿verdad? Pues ya está.

Es difícil precisar cuándo empezó todo esto, porque los medios de comunicación están al servicio de la dictadura progre y probablemente mienten constantemente. Según ellos, fue en Milán donde Javi se contagió. Después fue el mitin de Vistalegre, claro. Todavía recuerdo al cabrón tosiéndome en la cara, menos mal que no me contagió su cepa… supongo. Creo que ese maldito virus chino no tenía nada que hacer contra nuestros anticuerpos españoles.

En cualquier caso, días después, Javi iba con su madre a hacerse el test de coronavirus. Unos reporteros le pillaron. Entonces, él se comió a los reporteros. Y después, a su madre.

miércoles, 8 de abril de 2020

Historias de la Galaxia: Generación beat


¡Traigo noticias! Vuelve Historias de la Galaxia. Si no conocíais el proyecto, podéis echarle un vistazo aquí. Y esto es un adelanto de lo nuevo que espera: un relato nuevo y hasta acompañado de un dibujo que he hecho yo, y mirad que es inusual que yo haga un dibujo y tengo poco talento para ello, eh, pero si me he animado es que tengo ilusión en el proyecto. Pronto, Historias de la Galaxia 2.0 estará disponible para descargar gratis.


Llegamos al Desierto de Parr justo cuando se ponía el segundo sol y empezaba la rave. Tal vez seamos un grupo de cuatro desechos sociales drogadictos, sí, pero si algo nos caracteriza es que llegamos a los sitios a tiempo.

Bajamos del transportador de un salto a las afueras del valle en el que se había organizado la rave. Debía de haber unos cuantos cientos de miles de personas, aglutinadas en torno a las estructuras habituales: columnas-altavoz con un dispensador molecular de drogas en la base.

Kaari fue la primera en abrirse paso a codazos hasta el dispensador. Programó una molécula estimulante e inhibidora de la recaptación de serotonina, con un toque empático; como si necesitara estimulantes, vaya. Ella por sí sola ya es una colgada que rebosa energía y ganas de bronca por los poros. Al menos es consciente de que sus ganas de bronca nos suelen meter en problemas –como aquella gresca en la sexta luna de Biridi en la que casi nos vuelan la puta cabeza-, supongo que por eso decidió ponerle un toque empático a la molécula. O eso quiero pensar.

Nada más consumir la droga, se quitó la chaqueta y empezó a bailar. Kaari es una merdaniana de piel azul, alta, delgada y esbelta, con una cicatriz recorriendo su cara que algún día nos tiene que contar cómo se hizo, aunque probablemente tampoco sea nada fuera de lo habitual (en ella).

miércoles, 4 de marzo de 2020

El artículo 3.1

Recuperando un relato que publiqué originalmente en Tus Relatos.


Afueras de La Veredilla, Cuenca. 16 de enero de 2107.

Manolo entró en su segunda casa. Dentro, el frío seguía siendo helador a pesar de las gruesas paredes de piedra. Por supuesto, podría haber incorporado un sistema de climatización ambiental, pero, ¿qué gracia tendría entonces? Para eso ya tenía su casa en Madrid. La segunda casa era para relajarse, para desconectar, para sentirse en tiempos más sencillos, tal y como era España antes de la II Guerra Civil, la producción automatizada y la realidad aumentada. Durante siglos, millones y millones de españoles habían vivido en casas semejante a aquella o mucho más precarias, y él no iba a ser menos.

Por supuesto, aquellos españoles no habían tenido que hacer frente a los duros inviernos glaciares como consecuencia del cambio climático. Pero la casa tampoco era realmente como hacía varios siglos: tenía todo posible hueco bien sellado con silicona, algunos electrodomésticos actuales y, por supuesto, la línea de vigilancia del Ministerio. Manolo quería sentirse un poco desconectado de la tecnología del siglo XXII, pero tampoco totalmente; no era tan estúpido.

Encendió la luz y se quitó el abrigo. Comprobó que la chimenea tenía algo de leña y la encendió: una chimenea totalmente tradicional, eso sí. Tardaría en calentar la casa, que era bastante espaciosa.

miércoles, 5 de febrero de 2020

QEPD José Luis Cuerda



San Pedro se ajustó el tricornio y salió a recibir al nuevo invitado al Cielo. Por el puente que venía del mundo terrenal se acercaba un hombre vivaz, con andares campechanos, de cara redonda, espesa barba blanca y una mirada confusa tras el marco de sus gafas.
-¿Quién va?-preguntó San Pedro, sacando pecho.
-El alma de José Luis Cuerda, oiga-dijo el recién llegado, inclinando levemente la cabeza para saludar.
-¡Hombre, tanto gusto! Fíjese usted que conozco algunas de sus películas, y me resultan bastante simpáticas.
-Bueno, bueno-dijo el fallecido, haciendo un gesto con la mano como para quitarle importancia.
-La oda a la calabaza es mi escena favorita. Una maravilla del cine, ¿eh? Pero bueno, vayamos al grano, y si me lo perdona, es sólo una formalidad, tengo que preguntarle si ha sido usted buena persona en vida.
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