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miércoles, 28 de octubre de 2020

La clínica del dr. Baermann

 Bueno, hora de volver a sacar libro en papel. Se acerca Halloween, así que esta vez toca terror, claro.


En las afueras de Dûsseldorf hubo una pequeña clínica dirigida por un doctor llamado Baermann. LA CLÍNICA DEL DR. BAERMANN es una recopilación de 18 relatos de terror autoconclusivos, aunque ambientados en la misma clínica. A lo largo de ellos se exploran distintos subgéneros del terror, como terror psicológico (Fantasmas), slasher (El asesino en serie), gore (La habitación 105), exploitation (La enfermera malvada), terror romanticista o victoriano (La mansión encantada), etc; creando así un homenaje a todo el género y una red de tramas entrecruzadas explorando el lado más oscuro de la condición humana.

La idea se me ocurrió hacia principios de 2014: un conjunto de relatos cortos de terror que se entrecruzaran entre sí, al ubicarse en el mismo escenario. Cada uno se podría leer de forma independiente sin problemas, aunque leyéndose en su conjunto se disfrutarían más al conocerse mejor todo el contexto.

Me he tomado la escritura con calma. Los últimos relatos los he terminado de escribir en septiembre de 2020, de modo que, en cierto sentido, estáis viendo el fruto de siete años de trabajo; pero con muchos descansos, eso sí. Desde el principio fui publicando los relatos en este blog, Kallixti. En Tus Relatos también hay algunos. La versión completa, eso sí, con sus 18 relatos, sólo está en este libro; los nueve que se pueden encontrar en internet sirven más bien a modo de muestra.


El libro en papel -de momento, el único formato- cuesta, en principio, 7 € + gastos de envío. Sin embargo, hasta el 30 de octubre, introduciendo el código SPOOKY10 (así, tal cual) al hacer la compra, tenéis un 10% de descuento.

Aquí el link para pillarlo:


Y después de esto, un descanso de un par de semanas en el blog, que me lo merezco.

miércoles, 12 de junio de 2019

La clínica del dr. Baermann: La mansión encantada


Afueras de Düsseldorf, Alemania. 3 de octubre de 1896.

"Era una fría mañana de otoño cuando las puertas de la mansión se abrieron por primera vez para acogernos en su interior. Pese a su tamaño, había sido construida muy rápido; no en vano, puse sobre la mesa la mayor parte de la herencia que recibí tras la muerte de mi padre. Como mi hermano había decidido invertir en negocios, todas las riquezas de la familia Rosenzweig estaban desperdigadas por aquí y por allí. No obstante, hacía años ya que me encontraba demasiado fatigado para llevar a buen puerto mi parte de la herencia, y todo cuanto quería era una mansión en un lugar tranquilo y alejado, un lugar donde poder reposar y recuperarme de mis enfermedades. Estaba, pues, satisfecho con el resultado.

miércoles, 11 de julio de 2018

La clínica del dr. Baermann: Los traficantes de órganos



9 de septiembre de 1932.
El vestíbulo de la clínica del dr. Baermann estaba lleno de médicos, enfermeras y celadores; una visión poco habitual, pues rara vez se reunía todo el personal. El director encabezaba la comitiva y ya estaba terminando su discurso.
-…así pues, dejándome de rodeos, es mejor que lo diga de una vez: gracias por estos 35 años de servicio, doctor Richter. Esta clínica quedará huérfana sin el médico que más tiempo lleva aquí. Le prometo que las nuevas generaciones sabremos cuidar de este lugar mientras usted disfruta de su jubilación.
Todo el personal irrumpió en aplausos. El dr. Richter, un hombre bajito e inquieto cuyo pelo ya era blanco, miraba de un lado a otro con gestos de agradecimiento, visiblemente emocionado.
-Le hemos comprado esto…
-Oh, no hacía falta, por Dios, no hacía falta.
Baermann le entregó un reloj de plata y los aplausos, gestos de emoción y apretones de mano se alargaron durante unos minutos más. Cumplido el ritual, finalmente, Richter se marchó acompañado por Ehrlich, que, siendo el único bedel en aquel momento, se había ofrecido a llevarle las maletas hasta el coche que le esperaba fuera de los terrenos de la clínica.

miércoles, 14 de junio de 2017

La clínica del dr. Baermann: El asesino en serie


12 de enero de 1974.

La nieve caía con calma sobre la clínica del dr. Baermann. De noche, la imagen que ofrecía era considerablemente desoladora.

La inmensa mayoría de los cristales de las ventanas había desaparecido ya, y los murciélagos habían hecho nidos en buena parte de las habitaciones. La hiedra seca cubría la fachada: al ser invierno, no se notaba demasiado, pero allí estaba, conquistando terreno poco a poco. El ala oeste estaba especialmente deteriorada, tras una explosión varias decadas atrás, lo que hacía que a menudo la lluvia cayera sin piedad por dentro del edificio, humedeciendo los pasillos para darles un aspecto aún más tétrico.

Al menos, con la nieve no había ese problema, si bien la visibilidad también se reducía y el bosque cercano se convertía en una masa informe que apenas se podía ver, dando la impresión de que la clínica se erguía solitaria en mitad de la nada.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

La clínica del dr. Baermann: El hombre lobo




15 de diciembre de 1929.

El viento soplaba fuerte y la nieve cubría todos los alrededores de la clínica del dr. Baermann. En un despacho del segundo piso, éste hacía pasar a uno de los médicos.

-¿Quería verme?

Baermann asintió y arrastró su silla de ruedas hasta su mesa. Allí cogió un dossier y se lo tendió al cirujano sin decir palabra. El doctor Tausch, que así se llamaba, leyó el resumen de la primera página cuidadosamente.

-¿Está seguro, dr. Baermann? Después de lo de la última vez…

Un brillo de odio puro brilló en los ojos del doctor, y apretó los dientes.

-Esta vez tendremos más cuidado, se lo aseguro. En las últimas páginas tiene las medidas de seguridad que utilizaremos para que nuestro sujeto no nos ataque. La… digamos, parte interesada, pagó bien por el anterior sujeto. Éste otro será muy útil.

miércoles, 20 de agosto de 2014

La clínica del dr. Baermann: Insectos




23 de octubre de 1930.

“Todos me siguen me siguen a todas partes dios dios ¿es que no lo veis? Están por todas las partes por las paredes y por el suelo y por el techo, insectos de todos los tipos y arañas y pequeños bichos con sus patas peludas y su horrible tacto paseándose sobre mí.

Corren sobre mí con sus pequeñas patitas y yo no puedo hacer nada porque estoy aquí atado e inmovilizado mientras me cubren y se meten en mi boca y por los agujeros de mi nariz y dios es horrible dios puedo sentirlos dentro de mí moviéndose.

No hay forma de escapar ni hay forma de dormir porque oigo sus zumbidos siempre es infernal un zumbido constante que no para nunca nunca nunca y suena tan fuerte justo en mi oído y sé que están justo ahí dios sé que están justo ahí en mi oreja caminando con sus patitas y poniendo sus huevos para que haya más y más y más cubriéndome por completo.

No puedo soportarlo más y dios esto tiene que acabar, tiene que acabar de alguna forma y me da igual el dolor o el sufrimiento porque necesito acabar con esta tortura cueste lo que cueste pero no puedo moverme pero la boca sí me han dejado la boca libre y puedo sacar la lengua y morderla fuerte bien fuerte notando el sabor de la sangre y golpearme la barbilla con el pecho una y otra vez fuerte fuerte para que la lengua se desprenda.

miércoles, 5 de marzo de 2014

La clínica del dr. Baermann: El vampiro

El primero de una serie de relatos. Se me ocurrió que me vendría bien crear un lugar y una plantilla de personajes que pudieran servir para relatos distintos e independientes, y finalmente decidí escribir relatos de terror en torno a una clínica un tanto especial. 



Afueras de Düsseldorf, Alemania. 8 de octubre de 1931.

Un joven de aspecto pulcro, totalmente serio, llamó a la puerta de un despacho.

-Pase-dijo una voz firme.

El joven obedeció y entró en la pequeña estancia, cerrando la puerta tras de sí con cuidado. Un hombre corpulento de unos 50 años, con unas gruesas gafas y una espesa barba gris, se puso en pie, cojeando ligeramente, y le tendió la mano.
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