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miércoles, 8 de noviembre de 2023

Guía abreviada de referencias de La Liga de los Caballeros Extraordinarios (LXG)

La Liga de los Caballeros Extraordinarios (se suele traducir como Liga de los Hombres Extraordinarios, pero creo que Caballeros es una traducción bastante más exacta de League of Extraordinary Gentlemen. De una forma u otra, LXG por abreviar está bien) no es una de las obras de Alan Moore que más aplausos haya recibido. Tiene una adaptación cinematográfica muy mediocre en comparación a la calidad de la obra original, pero ésta, la original, no recibe muchos aplausos en comparación a sus obras más alabadas desde siempre: Watchmen, V de Vendetta, From Hell, etc. Yo creo que sí debería entrar entre las 10 mejores obras de Moore.

Inicialmente, empieza siendo un pastiche de aventuras relativamente sencillito, que junta a varios personajes de obras de ficción de otros autores en un mismo universo. Ésa es su premisa. Conforme avanza la obra, eso sí, y va explorando todo tipo de géneros y formas de escritura, la cosa se complica. Ni siquiera creo que pueda ser considerado un cómic estrictamente hablando, pues intercala el cómic con relatos en prosa, guiones para teatro y un largo número de formas de narración. Hasta los muchos extras de LXG, sus portadillas o las ilustraciones de la cara interior del lomo de los tomos recopilatorios cuentan historias y añaden detalles que ayudan a configurar su universo. Conforme avanzan los números, la temática metaliteraria de la obra se va haciendo más evidente: es una obra que nos habla de la importancia de la ficción, de cómo influye en nuestro mundo y lo mucho que necesitamos las historias. No es casualidad que el último cómic de la carrera de Moore fuera el cuarto volumen de LXG, que presentó como una historia para dar fin a todas las historias, una cuidadosa guinda a su carrera en el cómic.

Pero lo que nos interesa aquí es el hecho de que LXG sea un pastiche basado en mezclar personajes y conceptos de un enorme número de obras de otros autores. Cuando digo “enorme”, igual hasta me quedo corto. El primer volumen de LXG ya tiene un número muy alto de referencias sutiles a todo tipo de obras de ficción, escondidas en el fondo de algunas viñetas, mencionadas de pasada. En el segundo volumen la cifra se dispara, con cientos de referencias a obras entretejidas que sirven para elaborar un mundo muy interesante. Y, por supuesto, hay gente que ha elaborado guías para intentar entender todas estas referencias. Por ejemplo, el trabajo de Jess Nevins para la mayor parte de LXG (http://jessnevins.com/annotations.html) es impresionante. Para el volumen IV, en Panel Wise también hicieron un trabajo estupendo (https://panelwiseblog.wordpress.com/annotations-index/). Muchísimas personas contribuyeron en los comentarios con sus apuntes y observaciones, dando lugar a guías de referencias muy interesantes.

Pero yo he echado de menos una versión abreviada, una versión que se centre en las tramas principales. Y es que precisamente ahí es cuando creo que es más importante conocer previamente las obras de las que se han sacado esos personajes, esos lugares, esos conceptos y esos eventos. Creo que hace más disfrutable la lectura de LXG. Y así ha sido como se me ha ocurrido escribir esta guía abreviada con las obras más importantes que conviene conocer para leer LXG y entender a la perfección las tramas principales.

Un detalle importante es que, por resumir, será mejor considerar que estas referencias son acumulativas. Quiero decir: hay algunos personajes que tienen mucho protagonismo durante toda la serie, por ejemplo. Entonces, no voy a mencionar las obras necesarias para conocerles en cada cómic en el que salgan, sólo en el primero de ellos; lo que conlleva dar por hecho que, por ejemplo, para entender bien el volumen II no sólo hay que conocer las obras que menciono al hablar del volumen II, sino también las que he mencionado al hablar del volumen I, y así sucesivamente.

Otra cosa que quiero subrayar es que en todo momento hablo de “conocer” las obras. Dejo a cada cual decidir hasta qué grado le interesa conocerlas. Vamos, que supongo que lo normal será no leerse todas las novelas que voy a mencionar para poder disfrutar más de LXG. Pero quizá simplemente leerse el resumen de una novela en la Wikipedia ya puede ayudar a disfrutar más de LXG y merece la pena hacerlo. Yo lo recomendaría, desde luego.

Por decirlo claramente: creo que usar esta guía antes de leer LXG para conocer un poco estas historias ayudará a disfrutar más del cómic. Sin embargo, también puede haber quien considere que simplemente mencionar estas obras ya es un spoiler leve porque va a dar pistas de qué personajes aparecerán a lo largo de LXG en lugar de ser una completa sorpresa. Puede que haya quien encuentre esta guía útil para una relectura más que para una primera lectura. Pero bueno, la utilidad que la gente quiera darle ya será cosa suya. Yo iré al grano: éstas son las obras más importantes para entender mejor cada volumen de LXG.

 

Volumen I

-La novela Drácula, de Bram Stoker.

-Las novelas de Allan Quatermain escritas por H. Rider Haggard. La primera y la más popular es Las minas del rey Salomón. Quizá con ésta ya basta para entender lo básico sobre el personaje, aunque también puede venir bien alguna de las novelas en las que aparece lady Ragnall, como El niño de marfil, para entender mejor la historia Allan y el Velo Rasgado.

domingo, 5 de noviembre de 2023

Sé que soy un texto

Dejo por aquí un cachito de Jerusalén, de Alan Moore, que creo que puede ser conveniente para que se entienda lo bueno que es. 


Sé que soy un texto. Sé que me estás leyendo. Ésa es la principal diferencia que existe entre nosotros: tú ignoras que eres un texto. Ignoras estar leyéndote. Lo que tomas por una vida soberana que recorres libremente es, en realidad, un libro ya escrito con el que te has quedado absorto, y no por primera vez. Cuando concluyes la actual lectura, cuando sellas la tapa del ataúd cerrando la contracubierta, olvidas de inmediato el esfuerzo de haberlo descifrado y vuelves a cogerlo, tal vez atraído por la asombrosa y heroica imagen de ti mismo que hay impresa en la portada.

Vadeas una vez más la glosolalia del inicio de la novela y esa acongojante escena del parto, toda en primera persona, descrita brumosamente como una confusión de nuevos sabores, esencias y luces aterradoras. Te recreas con júbilo en los pasajes de la niñez y paladeas el enérgico desarrollo de los nuevos personajes a medida que se incorporan, la madre y el padre, los amigos y familiares, los enemigos, siempre con peculiaridades memorables, con encantos singulares. Embriagado con estas proezas juveniles, te das cuenta de que lees de pasada algunos episodios posteriores por puro aburrimiento, que hojeas las páginas de tus días y saltas hacia delante, impaciente por llegar al contenido adulto y la pornografía que asumes que te aguardan en el siguiente capítulo.

Cuando éstas resultan ser alegrías menos puras, menos abundantes de lo que suponías, te sientes algo engañado y bramas contra el autor por un tiempo. Para entonces, sin embargo, los temas capitales de la trama brotan a tu alrededor en la narrativa: locura, amor y pérdida, destino y redención. Comienzas a entender la verdadera escala de la obra, su profundidad y su ambición, cualidades que se te habían escapado hasta ahora. Hay una aprensión incipiente, una sensación de que la historia podría no caer en las categorías que hasta ahora habías asumido, que eran las de aventura picaresca o la comedia sexual. De manera alarmante, el relato supera las reconfortantes fronteras del género para adentrarse en el incómodo territorio del vanguardismo. Por primera vez, te preguntas si habrás intentado abarcar demasiado, si te habrás embarcado por error en una plomiza obra maestra, cuando lo único que pretendías era coger algo distraído, una lectura vacacional para el aeropuerto o la playa. Empiezas a dudar de tus aptitudes como lector, de tu capacidad para llevar a buen término esta fábula mortal sin perder la concentración. Y, aún si logras concluirla, dudas de ser lo suficientemente astuto como para entender el mensaje de la saga, y eso si hay mensaje alguno. En tu fuero interno sospechas que se te escapará por completo, pero, pese a ello, no puedes sino seguir viviendo, seguir arrancando páginas del calendario, siempre urgido por esta cita de la cubierta que rezaba así: “si vas a leer un solo libro en tu vida, que sea éste”.

miércoles, 31 de mayo de 2023

Defensa de la ficción

Este artículo lo publiqué originalmente en la revista digital Anthropologies y nada, aquí, amortizándolo.


La ficción es, según la RAE, la acción y efecto de fingir, una invención, una obra narrativa que trata sucesos imaginarios. Bueno, es una definición que he simplificado un poco, ya que la definición completa de la tercera acepción, “clase de obras literarias o cinematográficas, generalmente narrativas, que tratan de sucesos y personajes imaginarios”, me parece bastante constrictiva y limitada. Diría, incluso, que está mal hecha, y eso es un problema, pero bueno, es sólo uno de los muchos problemas que tiene la RAE, me parece a mí.

Así pues, este artículo va a trabajar con una definición de “ficción” bastante más amplia que la de la RAE, con el fin de defenderla. No es un artículo objetivo, no, porque trato de defender con la mayor contundencia que pueda la importancia de la ficción.

La ficción puede presentarse en una cantidad ingente de formas: cuentos orales, leyendas, fábulas; novelas, relatos, poemas, cuentos; ilustraciones, murales, novelas ilustradas, cómics; teatro; películas, series de TV, cortometrajes; seriales radiofónicos, audiolibros, canciones; videojuegos; experiencias inmersivas o combinaciones de todo lo anterior. Todas ellas son válidas para contar una historia, y todas tienen sus propias ventajas y desventajas, sus propios recursos narrativos.

domingo, 9 de abril de 2023

Somos moléculas inertes

Un pequeño fragmento de Serpientes y Escaleras, de Alan Moore, que me vino a la mente hace poco, de hecho, porque creo que en tres parrafitos contrasta muy bien la aparente insignificancia de la vida en el Universo con la importancia que tiene.

Somos moléculas inertes, unidas por el código fortuito que está grabado en nuestros genes. Barro que se alza. Las sustancias químicas se mezclan en nuestro sedimento, y en nuestras interacciones y combustiones nos imaginamos que sentimos, nos imaginamos que amamos. Nos reproducimos, con matemática previsibilidad como esporas en una placa de Petri. Funcionamos por corto tiempo, luego nos hundimos una vez más en el barro sin conciencia.

Somos una simple contingencia, un movimiento inquieto de suciedad sin importancia y a pesar de ello Rossetti pinta a su difunta Elizabeth, con su cabeza inclinada hacia atrás sobre su garganta imposiblemente delgada, con sus ojos cerrados frente a la luz dorada que la rodea.

El barro contempla al barro, y comprende que es hermoso. A través de nosotros, el cosmos se mira a sí mismo, se quiere a sí mismo, se rompe su propio corazón. A través de nosotros, la materia mira fijamente su propio rostro de ensueño lleno de estrellas y se da cuenta, con incredulidad, de que se da cuenta. Y se da cuenta de que es el Universo.

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Reseña de Jerusalén, de Alan Moore (edición corregida)

 


En su momento, hice una reseña sobre Jerusalén, la monstruosa obra de Alan Moore, cuando salió la edición española (http://kallixti.blogspot.com/2020/01/resena-de-jerusalen-de-alan-moore.html). Como quizá sepáis, la edición estaba mal corregida, por no haber dado tiempo suficiente a que el traductor, José Torralba, acabara su obra. En un ejercicio de honradez, al menos, a quienes habíamos comprado la primera edición, la editorial Minotauro nos envió sin coste alguno la edición bien corregida que salió posteriormente. Después de recibir esta edición (con el estuche un poco roto, pero no pasa nada, porque puedo usar el estuche de la edición mal traducida), creo que tengo que reseñar también ésta.

Así pues, intercalaré párrafos de la reseña anterior con nuevas apreciaciones correspondientes a la edición corregida. Esto podría quedar raro, por mezclar cosas escritas cuando estaba leyendo la novela por primera vez con cosas escritas ahora, pero eh, precisamente leer algo que transcurre en distintos momentos del tiempo mezclándose parece muy adecuado para una reseña de Jerusalén.

La intención es que la reseña no tenga demasiados spoilers. Digo “no demasiados”, pero serán inevitables algunos, así que supongo que si alguien está interesado en leerla no le interesará leer más que unos párrafos de esta reseña. Sin embargo, la complejidad de esta obra, su asombrosa extensión y la importancia que podría tener para la literatura -aunque seguramente no llegue a tenerla-, por su originalidad, me lleva a pensar que esta reseña podría interesar incluso a gente que ya haya decidido que no quiere leer Jerusalén. Simplemente... a modo de reseña de un hito. Escribir esta novela tiene tanto mérito y es un asunto tan curioso que creo que puede llegar a ser interesante leer sobre ella, sólo para saber lo que se puede llegar a hacer juntando palabras. A su vez, en la reseña original, traté de no leer otras reseñas o explicaciones de esta obra para así poder decir sólo lo que yo interpreto de ella, sólo lo que me parece a mí, con mi bagaje cultural y mi conocimiento previo de otras obras de Moore. De esta forma no me dejé influir por otras interpretaciones; en esta nueva versión de la reseña pues ya es inevitable, claro, ya he leído otras.

Al empezar, Jerusalén recuerda principalmente a James Joyce, dada su extraordinaria habilidad para convertir actos cotidianos en una gran obra de la literatura (destaca en ese aspecto Ulises, claro). De hecho, sabemos que el planteamiento es similar al de Ulises, al escribirse los capítulos en estilos literarios distintos. El punto de vista inicial es el de una niña de 5 años, lo que recuerda a otra novela de Joyce, Retrato del artista adolescente. Sin embargo, la manera en la que Moore se mete en el cerebro de la niña y explica con lenguaje complicado los pensamientos de una niña (asustándose porque las tiendas están cerradas, tratando de recordar cuál era el camino, etc) recuerda más a otra obra anterior de Moore, El amnios natal.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

La estantería: Algunas recomendaciones literarias (I)

Pues siendo este un blog bastante centrado en la literatura, he pensado que no quedaría mal añadir los vídeos de La estantería, con recomendaciones literarias.

miércoles, 27 de octubre de 2021

Referentes, que no ídolos: Alan Moore

He pensado que no sería mala idea ir dejando también por el blog los vídeos de Referentes, que no ídolos, de mi canal de Youtube. Hoy, Alan Moore.

domingo, 22 de agosto de 2021

Lo único que existe es la vida

Comparto unos párrafos de Jerusalén en los que creo que Alan Moore explica bastante bien lo que implica el eternalismo. 



En verdad, lo único que existe es la vida. La muerte es una perspectiva ilusoria que aflige a la tercera dimensión. Sólo en el mundo mortal y tridimensional se percibe el tiempo como algo que pasa, que se desvanece atrás en la nada. El tiempo se concibe como un recurso fungible que, algún día, se agotará. Sin embargo, visto desde un plano superior, el tiempo no es más que otra distancia, como la altura, la anchura o la profundidad. En este universo de espacio y tiempo, todo sucede a la vez, todo acaece en un glorioso superinstante que alberga el albor del tiempo a un lado y su fin al otro. Los minutos intermedios, incluidos ésos que marcan las décadas de la vida, se hallan suspendidos por toda la eternidad en la enorme burbuja inmutable de la existencia.

miércoles, 28 de julio de 2021

Mis 10 películas favoritas de los 80

 10- La estanquera de Vallecas (1987)

Soy consciente de que esta película no es muy aclamada por la crítica; para mí, sin embargo, es una pequeña joya. Dos atracadores, una estanquera y su sobrina: una de las mejores películas que se han hecho sobre el síndrome de Estocolmo, aunque creo recordar que no se llega a usar esa expresión en todo el film. Como otras películas de Eloy de la Iglesia, es ambiciosa en cuanto a la cantidad de temáticas que pretende a abordar: al trasfondo de los cuatro personajes principales se une una galería de personajes, desde los vecinos hasta los políticos oportunistas, que sirven para configurar un retrato de distintas clases sociales a través de su reacción a la situación que presencian. Muy recomendable.

 

9- Blade Runner (1982)



Philip K. Dick murió unos meses antes de poder ver su novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? adaptada a la gran pantalla. Parece ser que Ridley Scott y Harrison Ford no estuvieron en muy buena sintonía, pero eso no afecta a la calidad de la película en absoluto, y seguramente estos dos nombres ayudaron mucho a que Blade Runner sea considerada una obra maestra. El argumento es más bien simple, una persecución a androides que se han rebelado contra sus creadores, no tiene realmente muchos giros ni es elaborado. Sin embargo, la manera en la que sirve para reflexionar sobre la pregunta que daba título a la novela y muchas otras similares (¿qué es lo que nos convierte en seres conscientes? ¿Qué es lo que hace que tengamos derecho a la vida? ¿Vale la pena vivir?) convierte ese argumento sencillo en una excusa para exhibir un trasfondo que da mucho más de sí: buen ejemplo de ello es que la escena más recordada sea el monólogo final. La estética del film también ayuda mucho a que el mundo que se nos presenta se nos quede grabado y se haya convertido en un referente de la ciencia-ficción. Para mi gusto, no merece un 10 –como digo, el argumento es demasiado simple, y se estira demasiado-, pero que es muy buena y que es una de esas películas que hay que ver, pues sí.

domingo, 20 de diciembre de 2020

Goloka: La dosis heroica

Estas ocho páginas de Alan Moore en Terrific Tales me parecen lo bastante impresionantes por sí mismas para compartirlas. Una vez más, Moore expresa la idea de la vida como espejo de la materia y como validación hacia ella. Me temo que en inglés, eso sí.



domingo, 20 de septiembre de 2020

Tierra a la tierra

En esta escena de La Cosa del Pantano, Alan Moore escribe sobre la muerte, y joder, qué bien escribe siempre.


Si vistes de negro, extraños irritantes pero amables te tocarán el brazo para consolarte y te dirán que el mundo sigue girando.

Y tienen razón.

Por mucho que desees que se detenga.

Gira y hace que la granadina se derrame en el horizonte, envía rayos de oro a mi ventana y me despierto y me siento feliz durante tres segundos... hasta que lo recuerdo.

Gira y saca a la gente de la cama y la mete en su coche y la lleva a su oficina... una avalancha de pequeños hombres y mujeres que pasan por la vida...

...intentando no pensar en lo que les espera al final.

domingo, 5 de julio de 2020

El holocausto de los pobres


Un pequeño extracto de Jerusalén, novela que ya reseñé en este blog. Y es que tiene trocitos maravillosos.


Cuanto más desciende Alma por la colina, más se oscurece su estado de ánimo, como si Bath Street fuera un descenso emocional. Piensa en las víctimas celebradas por la Historia, el holocausto, el flagelo de la esclavitud, la represión de las mujeres y la persecución de las minorías sexuales. Recuerda sus días como feminista en los que leía Spare Rib en la década de 1970, el hecho de que durante un tiempo realmente creyó que una mujer en el poder marcaría la diferencia. Debió de ser a principios de los setenta. El hecho es que, a pesar de la violencia real resultante del antisemitismo, el racismo, el sexismo y la homofobia, hubo políticos y líderes gubernamentales, mujeres, judíos, negros o gays. Pero ninguno de ellos era pobre. No había ninguno y nunca habría existido. Cada década desde los albores de la sociedad ha sido testigo de un holocausto de los pobres, tan enorme y perpetuo que se ha convertido en un fondo de pantalla, nadie se da cuenta, nadie lo reporta. Las fosas comunes de Dachau y Auschwitz se recuerdan con razón y siempre se condenan, pero la de Bunhill Fields donde arrojaron a William Blake y su amada Catherine, ¿entonces? ¿O la otra debajo del estacionamiento en Chalk Lane, en el lado opuesto de la carretera frente a la iglesia de Doddridge? ¿Dónde están sus malditos monumentos y fechas encerrados en el calendario para recordarlos? ¿Dónde están las películas de Spielberg? Sin lugar a dudas, parte del problema es que la pobreza carece de una trama melodramática. De establos a otros establos y, finalmente, a polvo nunca ha sido una fórmula exitosa para ganar el Oscar.

domingo, 3 de mayo de 2020

LXG: Las fantasías del Mundo Llameante

Discurso final de Próspero en La Liga de los Caballeros Extraordinarios: Century. No tiene spoilers, sólo es un discurso en general sobre el valor de la ficción que muestra muy bien los pensamientos de Alan Moore al respecto.

Terminada nuestra cabalgata, ganado el juego de los abalorios, completa nuestra radiante síntesis, sus figuras y arabescos se aclaran bajo este encendido firmamento. Este brillante suelo, libre del momificado control de la vida, protegido del impacto de los hechos, donde desfilan los pensamientos. Con nuestras peores ansias y nuestros más queridos miedos en juego, a salvo de la iniquidad del tiempo.

Somos las historias que calmaron tu frente infantil. Los papeles que representaste en los juegos de la infancia. En tu juventud, cuando todo pensamiento llevaba al deseo, ¿no te llevaste el amado papel a la cama? Cuando creciste a la gris responsabilidad, su desencanto y sus trabajos diarios, al final de cada día de desengaño, ¿no éramos tu evasión y tu consuelo?

miércoles, 29 de enero de 2020

Reseña de Jerusalén, de Alan Moore


Voy a tratar de hacer una reseña sin demasiados spoilers sobre Jerusalén, la monstruosa obra de Alan Moore, sobre la marcha. Digo sin demasiados spoilers, pero serán inevitables algunos, así que supongo que si alguien está interesado en leerla no le interesará leer más que unos párrafos de esta reseña. Sin embargo, la complejidad de esta obra, su asombrosa extensión y la importancia que podría tener para la literatura -aunque seguramente no llegue a tenerla-, por su originalidad, me lleva a pensar que esta reseña podría interesar incluso a gente que ya haya decidido que no quiere leer Jerusalén. Simplemente... a modo de reseña de un hito. Escribir esta novela tiene tanto mérito y es un asunto tan curioso que creo que puede llegar a ser interesante leer sobre ella, sólo para saber lo que se puede llegar a hacer juntando palabras. A su vez, voy a tratar de no leer otras reseñas o explicaciones de esta obra para así poder decir sólo lo que yo interpreto de ella, sólo lo que me parece a mí, con mi bagaje cultural y mi conocimiento previo de otras obras de Moore. De esta forma no me dejo influir por otras interpretaciones y tal vez saque algo interesante, aunque sólo sea precisamente porque se me escapen referencias y las tome como otras cosas.

Al empezar, Jerusalén recuerda principalmente a James Joyce, dada su extraordinaria habilidad para convertir actos cotidianos en una gran obra de la literatura (destaca en ese aspecto Ulises, claro). De hecho, sabemos que el planteamiento es similar al de Ulises, al escribirse los capítulos en estilos literarios distintos. El punto de vista inicial es el de una niña de 5 años, lo que recuerda a otra novela de Joyce, Retrato del artista adolescente. Sin embargo, la manera en la que Moore se mete en el cerebro de la niña y explica con lenguaje complicado los pensamientos de una niña (asustándose porque las tiendas están cerradas, tratando de recordar cuál era el camino, etc) recuerda más a otra obra anterior de Moore, El amnios natal.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Vidas breves

Esta pequeña historia de 4 páginas supuso la primera colaboración entre Alan Moore y Kevin O'Neill.


miércoles, 20 de noviembre de 2019

Collage


Va un experimento extraño, un collage. Básicamente son fragmentos de textos de Jack, William Burroughs, Benedetti, Alan Moore y míos mezclados e intentando darles coherencia.

Cuando oigas ese pitido tras tus orejas, es que la Muerte va por ti.
Una vida hecha escombro, pero si rectificar puede ser más fuerte que antes que se destruyeran los usurpadores fascistas.
Si vivir es un regalo, prefiero soñar el sueño y no las pesadillas.
Prefiero que nos devuelvan el color que nos robaron. Recuperarlo en un mágico momento, en la Ciudad Eterna.
Devolvednos los colores que robasteis de nuestro mundo y usasteis para el vuestro.
Devolvednos el rojo que robasteis para vuestras banderas mentirosas y vuestros anuncios de Coca-Cola. Devolvednos ese rojo al clítoris y al pene y la sangre y el sol.
Devolvednos el azul que robasteis y embotellasteis y distribuisteis en cuentagotas de droga. Devolvednos el azul que robasteis para vuestros uniformes de policía. Devolvednos ese azul al mar y al cielo y a los ojos de la tierra.
Devolvednos el verde que robasteis para vuestro dinero. Y tú, Mano Muerta Aferrando al Pueblo Legumbre, devuelve el verde que robaste para tu Negociado Verde y para vender a los pueblos de la tierra y embarcarte en el primer bote salvavidas disfrazado de mujer.  Devolvednos ese verde a las flores y la jungla al borde del río y el cielo.
Y lo hacen. Recuperamos los colores.
Las paredes se van, queda la noche llena de color.
Las nostalgias se van, no queda nada.
El Espacio y el Tiempo se pliegan, como un abanico pintado. La década y la distancia se desploman en una calcedonia roja traslúcida magnífica del Aquí y el Ahora.
En esta ciudad, están contenidas todas: las que desaparecieron, las que vendrán, o aquellas que nunca fueron, en una simultaneidad grandiosa. Despojada de sus circunstancias terrenales, Londres es Nínive, Bizancio, es la Jerusalén de Blake y el Dublín de Joyce.
Toda la Historia en miniatura, comprimida ocurriendo ahora mismo en sus callejones y esquinas. Roma se alza y cae en los montones de basura de las afueras del mercado, regida por una sucesión de Césares moscardones. Caín acaba con Abel en los adoquines escarlatas de una pelea de gallos. Paris le hace un dedo a Helena en el callejón de una taberna. La luz furiosa de Dresde, Cartago, Nagasaki, lanza una mirada de ira desde el brasero de la herrería.
Todo el Tiempo y todo el Ser se concentran en un simple punto colorido, todas las cosas arden con símbolo, con significado.

domingo, 4 de agosto de 2019

This vicious cabaret

La canción This vicious cabaret se compuso específicamente para V de Vendetta (el cómic). Narra muy bien la trama, mete algunas pistas clave, está muy bien hecha, tiene muchas referencias a la cultura popular, refleja bien el espíritu de la obra. No incluirla o adaptarla en la película fue otro de los grandes errores de esa peli y otro motivo por el que su calidad es muy inferior a la del cómic.


They say that there's a broken light for every heart on Broadway
They say that life's a game, then they take the board away
They give you masks and costumes and an outline of the story
Then leave you all to improvise their vicious cabaret...

In no-longer-pretty cities there are fingers in the kitties
There are warrants, forms, and chitties and a jackboot on the stair
Sex and death and human grime, in monochrome for one thin dime
At least the trains all run on time but they don't go anywhere

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